"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


domingo, 30 de mayo de 2010

FÚTBOL ES FÚTBOL Y MUCHO MÁS (I)

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“Fútbol es fútbol”. Eso decía allá por 1979 el entrenador yugoslavo Vujadin Boskov. Frase más simple no puede haber, pues parece que necesita ir acompañada de algún gesto o expresión no verbal para ser comprendida o interpretada en un determinado contexto en su utilización o justificación. Parece que por simple tuviera que ser dicha con una ligera sonrisa, un cierto encogimiento de hombros y las manos con las palmas un poco hacia arriba.


Pero el Fútbol es mucho más. Eso lo digo yo, y además lo voy a intentar justificar un poco. Y digo esto porque este mes de mayo que termina nos ha traído una gran alegría, y a mí muchos recuerdos. Alegría porque el Sevilla F.C. ha ganado su segunda Copa del Rey, en Barcelona y frente al Atlético de Madrid, y recuerdos no pocos, porque en momentos como estos uno se explica el por qué de muchas cosas, y la primera por qué soy seguidor del Sevilla.

Hace algo más de treinta años, en la temporada 1979/80, cuando la televisión era en blanco y negro, cuando yo apenas tenía diez años, mi padre y mi tío Cristóbal me llevaron a ver mi primer partido de fútbol en el Ramón Sánchez Pizjuan. Era una tarde espléndida aquella la del domingo 30 de Septiembre de 1979. No sé cuánto les costaría la entrada a ellos, y no sé si pagarían o no por mí, pues además era bastante delgadito y aparentaba seguro menos edad de la que tenía… El caso es que allí nos fuimos los tres desde Trajano, a ver el Sevilla-Español, con entradas en Fondo Banco de Pista (yo no sabía ni lo que era fondo, ni banco ni pista, pero sonaba bastante bien).

Llevaba todo el día bastante nervioso e inquieto. El domingo se me hacía eterno hasta el almuerzo, momento en que nos iríamos a Sevilla. Y el momento llegó, siempre llega, pero bien es cierto que cuanto más se ansía más se valora. Mucha gente por los alrededores del Campo, hoy el Estadio, banderas, bufandas, colores blanco y rojo, algo de azul y blanco pero poco, y empezamos a entrar, y el corazón se me va a salir cuando veo el césped, verdísmo, una explosión de colorido y a mi derecha la Peña de Biri Biri. Me regalan una revista a todo color donde aparece un portero alemán vestido de amarillo, Maier “El Gato”, de los mejores del mundial de Argentina 78, y comienza el partido, y el balón parece blandito y que no duele, no es como con el jugamos en el recreo del colegio, que si le das de cabeza ya te duele ésta para todo el día. ¡Qué bonito, qué emocionante, y yo viéndolo, sintiéndolo todo! ¡Soy el niño más feliz del mundo!

Hoy reconozco que no es que fuera un gran partido, pero el Sevilla ganó 2-1 con goles de los argentinos Bertoni y Scotta, marcando Marañón por el Español. Bertoni, junto con Kempes, ambos ganaron el mundial de 1978, ficharon por Sevilla y Valencia respectivamente, y Scotta, un rubio argentino también que le pegaba al balón con gran potencia y marcaba golazos. Siempre pensé que sufrir un balonazo suyo tendría que ser muy doloroso e incluso traumático. Nunca olvidaré sus nombres, ni por supuesto los de Super Paco, Curro Sanjosé, Rivas, Juan Carlos, Pablo Blanco, Enrique Montero, y también comenzaba su carrera un joven muy alto y delgado que mi padre me dijo que se había criado en Alemania, un chaval de Marchena llamado Antonio Álvarez, hoy Primer Entrenador del Sevilla y el Central-Libre más elegante que haya tenido el Sevilla, que iba como nadie al corte, de cabeza fenomenal, y la sacaba jugando con precisos cambios de orientación, toque al pie, y solvente siempre.

Mi padre me trajo en el descanso una enorme salchicha franfurt, que con mostaza y un pan blandito me pareció la mejor merienda de mi vida. ¡Qué buen olor, y sabor, y con qué ganas y deleite fue degustada! Hoy me parecen más pequeñas estas salchicas, pero reconozco que me encanta comerlas que cada vez que voy al Estadio, que es mucho menos de lo que me gustaría por otra parte, aunque me parece igual de grande, más bonito aún, y todavía se me acelera el pulso cuando voy entrando y empiezo a ver el césped.

Bueno, y todo esto para justificar mi pasión por el fútbol. Pasión que no fanatismo. Después de aquella memorable jornada de domingo, he ido a ver unos cuantos partidos, contra el Madrid en varias ocasiones, aunque recuerdo mucho haber visto a Zidane en el Estadio de la Cartuja; contra el Barcelona, en el debut de Ricardo Serna marcando a Maradona; en la Copa de la UEFA en tiempos de Manolo Cardo y después de Cantatore; en algún octavo de final de copa del Rey, pero sobre todo hay un partido, uno que nunca jamás se me olvidará, ni a mi, ni a mi padre, ni a ningún sevillista, pues fuimos testigos del gol de Antonio Puerta en el minuto 100 del partido contra el Schalke 04 en las semifinales del Copa de UEFA, el día 27 de Abril de 2006, jueves de Feria de Abril en Sevilla.

Ese día, esa tarde, esa noche mágica, con la música del Himno del Arrebato, con los trajes de flamenca en las gradas, con miles de almas animando para que cambiara la historia, y la Historia Sevillista cambió. Ese Gol de Antonio Puerta fue el punto de inflexión, a partir del cual nació una nueva era, un cambio de destino, donde se puede ganar y se gana, donde se puede ser campeón y se es Campeón, donde el trabajo da sus frutos después de muchos años, y donde un deporte, un espectáculo puede ayudar a ser un poco más felices a las personas, y de eso se trata. Te sientes además orgulloso se sentir unos colores, los que siente la persona que te hizo ser Sevillista, y que recibes no como herencia paterna sino como transmisión inter vivos compartida, cariñosa, de amor y respecto, pero sobre todo de deportividad y gratitud.

Hay momentos en los que se toman decisiones, unas cuestan más que otras, pero decidir y conseguir ir con mi padre a ver ese partido histórico del Sevilla, que no fue ni televisado, hacerlo en Preferencia, justo detrás del banquillo local, contra un equipo alemán, y saber y conocer todo lo que vino después con perspectiva de pasado, me parecerá de por vida una de las más acertadas decisiones que desde el punto de vista del futbolístico pude haber tomado, y desde muchos más puntos de vista, también, pues fútbol es fútbol y mucho más.
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