"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


miércoles, 5 de agosto de 2009

UNA HISTORIA DE AMOR MULTIPLICADA POR CUATRO

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... A mi niña.
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Vuelvo a mis andadas. A no seguir parámetro alguno, a realizar ejercicios retrospectivos mezclados en tiempo real. Ya avisé. Y me alegro, pues además disfruto con ello, y sobre todo comparto y regalo, como en esta ocasión, principalmente dedicado a mi mujer y a mis hijos, a mi amor hacia ellos.
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Con el título de UNA BUENA NOTICIA, iniciaba en diciembre de 1996 un texto que dirigía a mi esposa, Rosalía, y que tuve el atrevimiento de publicar en enero del año 1997. Tampoco me arrepiento de ello. Decía así…

Una buena noticia


"Era Enero de 1994 cuando escribí en la contraportada de un libro unas palabras, un sentimiento, una declaración, a mi prometida en aquellos momentos, hoy mi esposa desde hace más de un año. Ello suponía un regalo que hacía sin ningún pretexto ni fecha conmemorativa o comercial, cosa que a ella le gustaría repitiera más frecuentemente, pero reconozco no hacerlo ni ser demasiado detallista. Sin embargo, tengo ahora la «necesidad» de compartir con «Ustedes» (expresión de respeto y cortesía arraigada en nuestra Tierra), esta dedicatoria y declaración de AMOR:


«Querido amor:


Recientemente oí cómo se comparaba, por un lado, la libertad de un hombre con un bosque, y por otro, la relación de un hombre con una mujer con una cueva. El bosque, con todas sus aventuras y sus peligros; la cueva, como refugio y recogimiento.


Para mí, esa posible disyuntiva, tan tajante, se planteó al inicio de nuestra relación, al inicio o quizás antes de ella. Sin embargo, muy pronto me di cuenta de lo absurdo de mis dudas y mis temores.


En los últimos años hemos vivido muchos momentos: alegres y tristes, difíciles y agradables, tensos y relajados, apasionados y depresivos, y…, momento de amor. Por todo ello, teniendo en cuenta que lo último ha primado sobre lo demás, pienso que el balance no deja de ser infinitamente positivo. Ahora, cuando todavía nos queda mucho por hacer y muchas dificultades aún que superar, ya no recuerdo ni siquiera aquellas dudas ni temores de nuestros inicios. En este momento, con estas palabras, quiero manifestar mi amor por ti, un amor puro y verdadero hacia la mujer de mi vida: “Rosalía, te quiero y deseo casarme contigo”.


Esta petición, lo que conlleva, hemos de tratar que se consiga el próximo año 1995. Mientras tanto, en el año presente, pondremos los primeros ladrillos de NUESTRA CUEVA, y si nos apetece SALDREMOS JUNTOS A PASEAR POR EL BOSQUE».


Ahora, a finales de 1996, el motivo de estar remembranza es un estado de alegría ante todo un acontecimiento para nosotros y los que nos rodean: en la primavera del año venidero, si Dios quiere, seremos más de dos en NUESTRA CUEVA, y más de dos los que saldremos juntos a pasear por el BOSQUE, si Dios quiere”.

Pues bien, hoy estamos a 5 de Agosto de 2009, y han pasado, nada más y nada menos, que catorce años desde que nos casamos en nuestro querido pueblo de Trajano, un sábado igual o aún más caluroso que el que hace este miércoles de verano. Era Feria de Los Palacios y Villafranca, y nos casaba Antonio, un diácono de esta localidad, padre además de unos siete u ocho hijos, por aquella fecha (a lo mejor ya son más; seguro tienes hasta nietos).

La ceremonia fue corta pero intensa, y menos mal, con el calor que hacía, pero muy bonita, y con unas palabras sencillas y sinceras pronunciadas desde el corazón y la experiencia, de marido y padre, doblemente pues. Fue corta, entre otros motivos, porque Antonio el diácono también debía oficiar en Los Palacios la celebración religiosa de su Patrona, la Virgen de las Nieves. Es curioso, pues la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, se sugiere o más bien pareciera sugerirse en unas latitudes más frías climatológicamente hablando, pero he ahí la paradoja, ¡con la caló que hace por estos lares y en estas fechas!

Han pasado catorce años, catorce es mi número favorito, el doble de siete, que también me gusta, los números que junto al cuatro siempre me acompañaron detrás de una camiseta de fútbol, y cómo no, junto al CUATRO. Esta progresión numérica hacia atrás, es decir, retroceso, quizás tiene su lógica, pero esa es otra historia.

Pues bien, éramos dos, y ya somos más de dos, el doble, cuatro, una historia de Amor multiplicada por cuatro. Somos cuatro ya en NUESTRA CUEVA, y cuatro los que juntos salimos a pasear por el BOSQUE.

Así lo hicimos la pasada semana, juntos los cuatro en el primer Campamento de Padres y Madres con hijos celebrado en El Bosque (Cádiz), y cuatro los que juntos iremos a visitar las Cuevas de Nerja, de Altamira, de la Pileta o de Las Maravillas, si Dios quiere, como siempre decimos nosotros, y si no lo decimos, seguro que lo pensamos.


Tu niño grande...

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