"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


miércoles, 8 de julio de 2009

RETROSPECTIVA DEMOCRÁTICA 2ª PARTE


Bien, pues como iba diciendo en la presentación de esta Retrospectiva Democrática, el siguiente artículo está fechado el día 10 de Marzo de 2004, y publicado en la Edición Digital de El País de ese día. Fue un día antes del fatídico 11 de Marzo, y que marcó, desgraciadamente, la historia de esas elecciones y la Historia dirá cuánto más marcó.
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No es que fuera premonitorio, pero sí evidenciaba algo raro en el ambiente. Aún me pregunto por qué o qué me llevó a escribirlo. Para mí fue como una necesidad personal, pues hasta que no lo escribí no me quedé tranquilo; quizás un poco largo para una Carta al Director, pero me daba igual que se publicase.

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Después de ocho años


Hace justo ocho años realicé un ejercicio demócrata publicando una carta al Director. Hoy ese ejercicio merece mi comentario, un comentario que deseo compartir de nuevo, democráticamente.

La reflexión que realizaba era la convicción de un cambio que se avecinaba, la de un nuevo ciclo que llegaba y que se estaba instalando gracias a las gratuitas atenciones ofrecidas por el gobierno socialista y la lógica confianza que se tomó el partido popular. En aquel tiempo, con apenas un cuarto de siglo de existencia, intentaba convencer a mi padre y a mi abuelo (convencer o preparar), de que no debíamos temer por un posible cambio político. Por ese motivo reafirmaba mis argumentos y los escribía, para convencerme a mi mismo.

Así, me parecía un recurso muy simplista el que los populares recurrieran a la “débil estabilidad democrática”, como igualmente me parecía de poco peso el que los socialistas recurrieran a “los justificados miedos del pasado”. Me equivoqué, al menos parcialmente. Después de ocho años de un gobierno conservador, sigo plenamente convencido de que nuestra Democracia no es tan débil. Sin embargo, también estoy convencido de que muchos miedos del pasado que se temían se han venido haciendo realidad, luego tenían cierta base de justificación. De ahí mi equivocación parcial.

Si bien en los primeros cuatro años, con viento a favor, y con una mayoría que necesitaba de diálogo, el lobo solo enseñaba sus dientes, en estos últimos cuatro, sin diálogo alguno, el lobo ya no ha necesitado la piel del cordero. Hoy, casi diez años después, siguen recurriendo a la debilidad democrática, a la defensa de la unidad de España, y son los populares quienes acuden a los miedos del pasado para advertir que vienen los comunistas, que si no estas conmigo estás contra mi, si no piensas lo mismo que yo eres un antipatriota, mejor nos quedamos como estamos…

Caer en la desidia contagiosa que se está imponiendo de que la política no merece ni siquiera un comentario, mi comentario, es caer en la trampa y dejar que otros piensen por mí. Creo en la Democracia firmemente, y solo tengo un vago recuerdo del miedo cuando no tenía ni uso de razón, aunque ese miedo sigue latente todavía en algunos, cada vez menos. Deseo pensar que el ciclo que comenzaba hace ahora ocho años empieza a dar muestras de debilidad y que terminará por dar paso a otro, y del que nuestra Democracia se nutrirá con la renovación y la alternancia. Por un deseo se empieza, a lo mejor sin mayorías absolutas, y aunque revueltas las aguas, éstas volverán a su cauce, y así sucesivamente.

Y que no olviden nuestros políticos, en palabras del Profesor JOSÉ LUIS LUCAS TOMÁS, que “la tarea política consiste en favorecer la convivencia entre los ciudadanos y fomentar la libertad”, a lo que yo añado “con respeto, educación y cultura”.

Utrera (Sevilla), 10 de Marzo de 2004.
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