"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


domingo, 5 de septiembre de 2021

LA FERIA QUE VENDRÁ Y MÁS COSAS


Cartel Feria 2019, la última  celebrada.
Cartel Feria 2019,
la última celebrada.

Como cada año en el número especial de Feria de Consolación, quiero compartir en nuestra querida revista Vía Marciala lo mejor que he podido escribir durante el caluroso verano, con varias olas de calor además de otras, y ninguna buena. Pero este verano he de reconocer que está siendo no solo distinto, sino también muy extraño, yo diría que un tanto confuso, porque este año, por segundo consecutivo, no tendremos nuestras fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de Consolación de Utrera, tal y como las veníamos celebrando, por razones obvias y más que justificadas, y que no son pocas.


Estarán de acuerdo conmigo que la última Feria de Consolación, la de 2019, nos parece muy lejana en el tiempo, es más, parece que han pasado muchos más años. Pero a mí no se me olvida que fue ese 2019, el mismo que lleva de apellido el maldito virus que se lo puso por corona, el Covid-19;  ¿quién nos lo iba a decir?  que esa Feria sería la última de las ferias “normales”, porque la de 2020 no existió, y la de este 2021 va por el mismo camino, y las siguientes, pues ya veremos cómo serán las de 2022 y años sucesivos.


Digo que está siendo muy extraño y confuso todo porque nosotros, los humanos, somos animales de costumbres, y a lo largo del año en curso nos regimos y orientamos por diversos momentos o hitos. En lo festivo, por ejemplo en navidades, los carnavales, la Semana Santa o la Feria, y con ella el inicio del Curso, las temporadas deportivas, y con su finalización, tanto del uno como de las otras, el inicio del verano y las vacaciones, y así sucesivamente. Yo no sé ustedes, pero a este que les cuenta le cuesta mucho. El símil o comparación sería el de esa hilera de hormigas que van siguiendo su camino pero que un elemento extraño lo interrumpe, como la rueda de un vehículo, una pisada (normalmente el hombre anda cerca) y además de llevarse por delante a un buen número de las mismas hace que las demás hormigas salgan despavoridas a la par que desorientadas. No diré como Joaquín Sabina “así estoy yo”, pero casi.


Los que ya tenemos una edad y cierta perspectiva deportiva, también nos acordamos o recordamos, que no es lo mismo, diversos momentos de nuestras vidas que han pasado en el período intermedio que hay cada cuatro años, como los mundiales de fútbol, las eurocopas, y lógicamente también los Juegos Olímpicos. Y así ha sido hasta hace muy poco, hasta que perdimos el 2020. Ya casi que no sabemos ni dónde se ha celebrado siquiera la Eurocopa que se debió haber jugado el año pasado, la que ha ganado Italia. Tampoco estoy seguro dónde y cuándo se jugará el próximo mundial de fútbol. Y además, con esta situación que nos está tocando vivir, el ciclo olímpico hasta París 2024 será de tres años, después de los celebrados en Tokio 2020 en este singular verano, como digo de 2021. Un lío, convendrán conmigo. Reitero el símil hormiguero.


Que digo yo, como decía a su vez mi admirado Santiago Posteguillo en una de las conferencia de la Palabra a Escena de nuestra Caja Rural de Utrera y uno de los últimos ganadores del Premio Planeta, que estos “serán los tiempos interesantes” que nos están tocando vivir, esos a los que él se refería que viven las personas que tienen la desdicha de sufrir grandes conflictos bélicos, como nuestra Guerra Civil, o las Guerras Mundiales. Que nuestros “tiempos interesantes” vengan dados por la pandemia mundial que se está llevando tantas vidas y que tanto nos está haciendo cambiar, y no solo el paso, es ya una realidad que ha superado sobradamente la ficción. Seguro que Santiago estará de acuerdo conmigo también.


Y así estamos, pensando que nos encontramos ante un efecto de la llamada globalización, donde la salud, que siempre debió ser lo primero, está rigiendo nuestro devenir, el del mundo entero y el de nuestros pequeños mundos. De sus efectos, o puede que algunas de sus causas, está la encrucijada climática, con un cambio de temperaturas incuestionable que urge de medidas contundentes y compromisos medioambientales inaplazables. Con un futuro incierto respecto de cómo vivimos y compartimos, desde lo individual a lo colectivo, con la esperanza de ir recuperando lo perdido, con seguridad y paciencia, con cambios en nuestros gustos, nuestras casas, nuestros trabajos, en nuestro tiempo de ocio, valorando más lo rural y auténtico. Necesitados también, y muy importante, de juicio crítico y pensamiento propio, de un nuevo periodismo, con fuentes sólidas y fiables, y no tantas redes sociales virtuales, que también, pero no solamente. Este párrafo último no es mío propiamente, aunque sí es un resumen propio del documental audiovisual de seis capítulos ¿Y DESPUÉS QUÉ?, del grupo VOCENTO y con el patrocinio de CORREOS, que se recomienda ver.


¿Y AHORA QUÉ? SERIE DOCUMENTAL


En fin, y todo esto, para acabar como cada año deseando un buen inicio de Curso, una buena temporada, y confiando en que ya vendrán tiempos mejores, donde prescindamos de las mascarillas, donde nos volvamos a mirar de forma completa, sin distanciamiento social, y anhelando que cuanto antes, cuando se pueda, que nos podamos abrazar en el Real de la Feria de Consolación de Utrera, y pidiéndole a Ella que nos proteja, a nosotros y a nuestros seres queridos.





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