"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


sábado, 31 de julio de 2010

UTRERA EN LA ÚLTIMA NOVELA DE MATILDE ASENSI

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Como si fuera una de las noticias que aparecen en la revista Vía Marciala, revista que dirige Salvador de Quinta y que este año 2010 cumple 60 de fidelidad a Utrera, traigo en esta ocasión una referencia literaria. Se trata de la novela Venganza en Sevilla, de Matilde Asensi.
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Segunda aventura de Martín Ojo de Plata (Martín Nevares o Catalina Solis) tras la primera entrega Tierra Firme, y que transcurre en la Sevilla del Siglo XVII, "Una ciudad, una familia y una deuda por saldar".
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Matilde Asensi es una de mis escritoras favoritas, y la sigo desde sus primeras novelas, con El salón de Ámbar, El origen perdido, Iacobus, Peregrinatio, El último Catón y Todo bajo el cielo. En cada una de ellas realiza un riguroso trabajo de documentación, y recrea tramas e historias en lugares que incluso no había conocido físicamente. No es el caso de la comentada Venganza en Sevilla, ciudad que sí conoce perfectamente.
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Asensi desarrolla en esta novela una amplia descripción de la Sevilla del Siglo XVII, años 1606 y 1607, de sus lugares, también de su provincia, plazas, calles, y del entramado social de la época, con verdaderos análisis críticos de su funcionamiento y devenir, incluidas referencias económicas con ciertos paralelismos actuales, salvando lógicamente muchas distancias y también diferencias.
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Así, aprovecho este pequeñísimo comentario, para citar dos momentos de la novela y donde aparece Utrera:
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-Pasad, doña Catalina -me invitó doña Rufina, llamándome con la mano-. Mirad qué cosas tan ricas nos han traído las hermanas Curvo para merendar.
-Cosas sencillas, doña Catalina, no vayáis a pensar... -comentó préstamente Isabel, con disimulada satisfacción.
-Rosquillas y vino de nuestras fincas de Utrera y pasas de nuestras tierras en Almuñécar -añadió Juana.
-¡Oh, pues será preciso probar esos dulces tan acreditados!
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En otro pasaje, más adelante, vuelve a aparecer por segunda vez Utrera, asociada nuevamente al vino:
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Juana e Isabel tragaron, con ayuda del vino de Utrera, el pan amargo que la marquesa les había metido en la boca recordándoles que eran hidalgas y que su familia no podía aspirar a otra cosa que no fuera un licenciado, un mercader como ellos o un artesano.
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Si esta entrada se convirtiera en un artículo, referenciaría a Rodrigo Caro y a Román Meléndez para contrastar efectivamente la fama histórica de Utrera respecto de sus celebradas roscas y también respecto de sus muchas viñas, y el vino celebrado. A lo mejor también diría que hoy ya no se produce vino en Utrera, aunque sí aceite, y también un magnífico aguardiente o anís.
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Sin embargo, finalizo con una fotografía de Salvador de Quinta, ya histórica de la torre de Santa María escoltada por las dos palmeras. Fue un obsequio navideño de la revista a modo de calendario de 2010 en el reverso. Y digo que es una foto histórica porque la palmera de la derecha, majestuosa ella, ya no existe, no está, se la llevó el viento de este pasado y muy lluvioso invierno.
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En fin, la Historia.

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