"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


miércoles, 26 de octubre de 2022

OFRECIMIENTO MOSTACHÓN DE ORO 2021


Antes de que finalice el mes octubre, como en el año pasado, me gustaría recordar el acto celebrado en Utrera el día 5 de septiembre, donde por segundo año consecutivo (me parece que es algo inédito hasta el momento) repetía en el ofrecimiento al Mostachón de Oro. Se volvía a recuperar la sede habitual de los galardones en la Casa Palacio de los Marqueses de Tous, la Casa de la Cultura de Utrera. Se cierra un ciclo, o se abre una nueva etapa más bien. Y por mi parte muy contento de haber podido participar de estos actos tan solemnes y haber podido aportar humildemente lo mejor que he podido, pensando en los grandes méritos de mis amigos José María Martín Corrochano el año pasado y mi de querida Silvia Calzón el presente año 2022. ¡Grandes los dos! Los cuatro más bien, tanto el Doctor José Manuel Aranda Lara y el Historiador Pedro Sánchez Núñez.


SILVIA CALZÓN FERNÁNDEZ

MOSTACHÓN DE ORO 2021




Autoridades, compañeros y compañeras de la Orden, personas asistentes a este acto solemne, amigos todos, MUY buenas noches. Tengo el inmenso honor, orgullo y placer de presentar el Mostachón de Oro a los últimos años, concedido a una mujer, médica y política de vocación, doña Silvia Calzón Fernández.

I.- INSTITUCIONAL.

En cuanto a su formación académica es Licenciada en Medicina y Cirugía, y Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, obteniendo el grado de Doctora en “Ciencias Económicas” por la Universidad de Granada con su Tesis “Crisis económica, desempleo y salud”, dirigida por el Catedrático de Economía Aplicada José Martín.

Experta Universitaria en “Género y Salud” también es Máster en “Salud Pública y Gestión Sanitaria” por la Universidad de Granada, y Máster en “Economía de la Salud y el Medicamento” por la Universidad Pempeu Fabra de Barcelona.

Profesionalmente es Epidemióloga de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud en el Distrito Sanitario de Sevilla desde 2013, y anteriormente estuvo en el Distrito Sanitario de Málaga-Guadalhorce.

Como docente, de la Escuela Andaluza de Salud, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Granada, imparte clases en tres másteres, dos propios y uno de carácter europeo, relacionados todos con temáticas de su completísima especialización.  Posee además una amplia experiencia como Investigadora Colaboradora en Proyectos de Investigación, Desarrollo e Innovación, con decenas de publicaciones en revistas especializadas.

Como política comenzó su andadura desde las bases, como Concejal del Ayuntamiento de Utrera desde 1999 a 2015 de la mano de nuestro querido Pepe Dorado, siendo posteriormente Diputada en el Parlamento Andaluz en la VII Legislatura (2004-2008), y ocupando a continuación el cargo de Directora General de Justicia Juvenil en la Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía entre 2008 y 2009.

Como responsable de gestión sanitaria ha sido Directora Gerente del Área Sur de Córdoba en 2015 y del Área Sur de Sevilla en 2017. Y sobre todo ha destacado en los últimos años por su actual responsabilidad, siendo la titular de la SECRETARÍA DE ESTADO DE SANIDAD DEL GOBIERNO DE ESPAÑA y que ejerce desde agosto 2020:

▪ Se trata de un cargo político creado en plena pandemia ex profeso, del que dependen cuatro Direcciones Generales, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, o el Instituto de Salud Carlos III, con tareas tan importantes como la Salud Pública, la Coordinación Interterritorial, la Política Farmacéutica, la de Trasplantes o el Plan Nacional de Drogas.

 Ha sido impulsora de la figura de Declaración de Actuaciones Coordinadas (D.A.C.) para una mejor coordinación del Estado con las Comunidades Autónomas.

▪ Ha destacado por haber sido la responsable de la Coordinación del Grupo Integral de Vacunación, poniendo en marcha y desplegando la Campaña de Vacunación frente al COVID-19, todo un éxito reconocido a nivel internacional.

▪ Como europeísta convencida que es, acude de forma habitual al Consejo Europeo de Sanidad en Luxemburgo, al que asiste en calidad del rango que ocupa, es decir, Vice-Ministra.

▪ Mencionar también su trabajo y aportación en el Plan de Acción de Salud Mental con la puesta en marcha del Teléfono 024 contra el suicido, que tan buena labor está realizando a la vista de sus resultados.

▪ Está trabajando en la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, actualmente en tramitación, lo que dará forma al futuro Centro Estatal de Salud Pública, con el objetivo último de “dar una respuesta a la altura de la experiencia vivida durante la pandemia y de los retos que afrontaremos desde el punto de vista de la Salud Pública”, es decir, “Lo que tenga que venir en el futuro que nos coja preparados la próxima vez”.

II.- DE UTRERA.

Dos curiosidades.

      Decir que como Concejal Delegada de Juventud y Festejos durante cuatro años participó en la Orden del Mostachón, siendo la primera vez en la historia que se concede el Mostachón a una persona que haya pertenecido a la propia Orden. Ahí queda como curiosidad que me apunta el Sr. Presidente.

2.   De las 56 ediciones del Mostachón de Oro de Nuestra Orden, 7 veces se ha concedidos a mujeres, 8 en realidad porque tenemos que contar por DOS a las hermanas leyendas del flamenco Fernanda y Bernarda. Pues bien, Silvia es la nº 9, la primera mujer política y además la más joven en recibirlo a sus 47 años.

Muy orgullosa de la educación pública que ha recibido, estudió en el Colegio Álvarez Quintero y en el Instituto de Ruiz Gijón, coincidiendo en ambos centros con su gran amigo José María Villalobos, nuestro actual alcalde, entre otras personas queridas.  

De la utreranísima calle Castilla.  Muy cerca de la Calle Asturias donde tenía y tiene muchos amigos. Porque sigue viviendo en su barriada, y cuando tiene dos días de descanso o vacaciones, aquí que se viene, haciendo de la Plaza de Los Ángeles su nave nodriza y orientación geográfica para nunca perder el norte de donde la lleve el destino.

Porque de Utrera, esta bendita tierra entre la Campiña y la Marismas de la Bética Romana, es nuestra homenajeada, que además es bética de sentimiento, el que lleva a gala por donde quiera que esté, mal que nos pese a sus muchos amigos sevillistas. Porque también de Utrera es su pareja, su compañero de vida, y porque en Utrera, en su pueblo, estará siempre su querido tío Manolo, el hermano gemelo de su padre, su otro padre. Desde dónde está te protege y te acompaña siempre, querida Silvia, y seguro que estará muy feliz y más que orgulloso de su niña.

Y porque en Utrera sigue, de donde nunca se ha ido, donde se ha criado con sus queridos hermanos Susana y Antonio Jesús junto a los padres más orgullos esta noche en la Casa de la Cultura, don Jesús y doña Ana. Y también, porque en la tierra de los mostachones vive su mascota Ringo Manuel, que así se llama, un can muy especial y afortunado que adoptó cuando se lo encontró en la puerta del Hospital de Cabra (Córdoba), al que adora, y aunque sea egabrense, él está convencido de que es utrerano de nacimiento.  Así es ella.

III.- CONCLUSIONES.

Hay que resaltar de nuestra homenajeada su altísima cualificación y competencia como profesional de la Medicina y que ha compatibilizado con sus responsabilidades políticas y con la gestión sanitaria hasta llegar a la responsabilidad nacional de la Secretaría de Estado, sin olvidar que antes estuvo en primera línea como epidemióloga en los momentos más duros y peligrosos de la lucha contra el COVID-19.

Ella es una de la “HEROÍNAS”, una de las sanitarias que inspiró el artículo del mismo nombre de Manuel Ollero, el Jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Virgen del Rocío. Lo sé de buena tinta. Como también se puede adelantar que tendrá un papel relevante en el libro que se presentará el próximo día 7 de septiembre Salvador Illa, anterior Ministro de Sanidad, titulado “El año de la pandemia” (Del Estado de Alarma al inicio de la vacunación).

De ella, el propio Salvador Illa, tras ser preguntado por qué escogió a Silvia Calzón como Secretaria de Estado y cómo valora su gestión, simplemente dijo al periodista, y cito de forma textual:

“Porque es la mejor. Y no se piense usted que no busqué. Gran profesional. Es una de las personas a las que se tiene que agradecer el éxito del programa de vacunación en España. Porque ella era Secretaria de Estado cuando lo empezamos a diseñar en agosto, cuando se incorporó, y lo dirigió ella. Yo me limité a acompañarla y apoyar sus decisiones. Estoy muy orgullo de haber trabajado con ella. Tienen ustedes aquí un tesoro”, en Utrera, claro está.  Ni qué decir tiene que igualmente es muy valorada por compañeros del Ministerio como Fernando Simón o la propia Ministra Carolina Darias.

Modestamente, desde mi subjetividad más absoluta por la admiración que le profeso y por su amistad de la que presumo, me atrevo a decir que para encontrar a una figura utrerana de su relevancia a nivel nacional tenemos que remontarnos al siglo XIX y estudiar al insigne político utrerano Manuel Sánchez Silva.

Vamos finalizando. A la vista del Cursus Honorum que he intentado describir, una palabra la define: la EXCELENCIA. Como decía Howard Gardner, el psicólogo y profesor de Harvad Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2011, “Una mala persona nunca llega a ser un buen profesional. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes. Los mejores profesionales son siempre excelentes, comprometidos y éticos”.

Que es excelente lo sabemos sus muchos amigos (algunos me han echado una mano con estas palabras), porque es una gran profesional y porque es aún mejor persona, Mujer, Trabajadora y de Utrera:  DOÑA SILVIA CALZÓN FERNÁNDEZ.




sábado, 11 de junio de 2022

TRAJANO, PUEBLO DE COLONIZACIÓN

 




En el presente año 2022, Trajano, la pedanía de Utrera, el poblado de colonización, está celebrando el cincuenta aniversario desde su fundación, de su estreno por las primeras familias de colonos que llegaron allá por 1972 a este enclave de la Marisma del Bajo Guadalquivir. Todo un motivo, o más bien muchos, para recordar y homenajear a esas personas emprendedoras, pioneras, muchas ya ausentes, y que han hecho que hoy no se hable de un poblado, sino de un auténtico pueblo de colonización. En Trajano se están celebrando conferencias, exposiciones fotográficas, la creación de una columna trajana conmemorativa, eventos deportivos, una salida extraordinaria de Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén, “La Borriquita”, y también la reedición de “Memorias de Trajano”. Un Jardín en la Marisma”, que en 1997 patrocinara la Caja Rural de Utrera, y que en su versión del 50 Aniversario será patrocinado por la Fundación Caja Rural de Utrera.

Ya tendremos ocasión de volver a hablar del libro, que se presentará en el otoño, con mayor protagonismo de la fotografía, con texto y crónica de este que les cuenta. Pero no hay mejor momento y lugar para compartir un pequeño gran hallazgo, un regalo que se sumó al artículo a modo de prólogo de Antonio Sousa Reina “Una Ciudad Jardín llamada Trajano”, y es que en la presentación en el día 26 de abril de 1997, Salvador de Quinta Rodríguez, además de realizar una completísima síntesis de su lectura, deleitó en la Parroquia de San Pablo en Trajano a quienes tuvimos la suerte de asistir, y lo hizo con una composición creada para la ocasión, un Romancillo homenaje a los primeros colonos de Trajano, como él lo llamó. Transcrito de la grabación en vídeo que hizo de aquel acto UVITEL, se puede decir que esta poesía ha madurado muy bien y está de plena vigencia. Solo habría que cambiar donde dice veinticinco años por cincuenta, y al final donde dice poblado precioso, don Salvador posiblemente hubiera hablado de pueblo, sin necesidad ya de rima alguna y describiendo una realidad residencial de nuestra querida Utrera de más de medio siglo de historia.



Romancillo homenaje a los primeros colonos de Trajano
Salvador de Quinta Rodríguez


Aquí está amigos la historia, la verdadera historia

de este espléndido poblado en el término de Utrera

al que pusieron Trajano.

Aquí está amigos la historia valiente

que comenzaron a escribir con ilusiones perdidos por estos campos

hombres venidos de lejos hace veinticinco años,

tierras vírgenes algunas por las que no habían entrado

en toda su larga vida las rejas de los arados.

Aquí está amigos la historia que escribían con sus manos

hombres modestos, sencillos, hombres que venían buscando

un lugar donde asentarse para poder disfrutarlo con su mujer,

con sus hijos, sus amigos, sus hermanos,

y también el cacho pan honradamente ganado.

Aquí está amigos la historia de las tierras que regaron

con sudores de su frente los hombres que trabajaron de sol a sol,

porque entonces no se sabía de descanso.

Aunque Tú, Dios de los Cielos, sí sabes lo que pasaron,

pidiéndote que lloviera o que no lloviera tanto,

cuando el agua era tremenda y se anegaban los campos.

Cosechas que se perdían dejando en el desamparo

a unos pobres campesinos que pedían el embargo

porque no tenían siquiera para pagarle a los bancos.

Noches y noches en vela e interminables soñando

con cosechas abundantes que aliviaran su calvario.

Aquí está amigos la historia ejemplar de este poblado.

Hoy las cosas son distintas, todo se ha mecanizado,

ya el esfuerzo no es tan duro y ya no es tan duro el tajo,

ni se pasan tantas ducas como antes se pasaron.

Por eso todos debemos reconocer el trabajo

de aquellos viejos colonos que con coraje y reaños

consiguieron que vosotros estéis hoy disfrutando de este poblado precioso,

que es un vergel, un encanto, una delicia,

un ensueño, un lugar casi fantástico, y un espléndido jardín,

un espléndido jardín al que llamamos Trajano.


sábado, 2 de octubre de 2021

OFRECIMIENTO MOSTACHÓN DE ORO 2020




Ya ha pasado casi un mes desde el del 6 de septiembre del presente año 2021, y no quiero dejar pasar la ocasión de dejar constancia de esa noche en el Castillo de Utrera, donde tuve la suerte de participar en el acto solemne de entrega de los Mostachones de Oro de 2020, que otorga la Orden del Mostachón de Utrera, a la que pertenezco por tiempo limitado de cuatro años. Ya solo me queda una última elección antes de la renovación y entrada de nuevos miembros. Así que me esforcé por hacer la mejor presentación posible, y el resultado en lo personal no ha podido ser más satisfactorio.




JOSÉ MARÍA MARTÍN CORROCHANO

MOSTACHÓN DE ORO 2020


Autoridades, compañeros y compañeras de la Orden, personas asistentes a este acto solemne, amigos todos, muy buenas noches. Tengo el inmenso honor de presentar al Mostachón de Oro a los últimos años, concedido a un militar, al Comandante de la Unidad Militar de Emergencias, la U.M.E., don José María Martín Corrochano, el Comandante Corrochano.

I.- INSTITUCIONAL.

Su carrera militar es impecable. En 1983 ingresó en la Academia General Básica de Suboficiales de Lérida, donde obtiene la graduación de sargento en su décima promoción y que ejerce en la Primera Bandera Paracaidista Roger de Flor. En 1999 siendo sargento primero ingresa en la Academia de Oficiales de Zaragoza, y se gradúa como alférez y teniente, ascendiendo a capitán y posteriormente a comandante, que es en la actualidad. Experto especialista en eventos NBQ, nuclear, bacteriológico y químico, y con una amplísima formación, ha impartido numerosas conferencias en España y en el extranjero sobre riesgos tecnológicos y medioambientales.

En 2006, hace ya 15 años, fue soldado fundador de la U.M.E., siendo hoy el más antiguo o el de más experiencia. Reseñar que ha sido testigo directo de la transformación y evolución de este proyecto, hoy una realidad consolidada, y una de las Instituciones más valoradas por la sociedad civil, por todas las Comunidades Autónomas y de cualquier color político; bueno, de la U.M.E. en particular, y del Ejército en general, pues "todos son soldados de España del Siglo XXI".

Tanto como suboficial como oficial, ha participado en las más destacadas misiones internacionales, como las que desarrolló en Irak, en los dos conflictos bélicos en 1991 y 2003, y también en la antigua Yugoslavia, donde fue herido por una granada. Gracias a Dios y la Virgen de Consolación, llevaba puesto su chaleco protector, y aunque la metralla le hirió su escápula izquierda, su gran corazón, quedó indemne. Su boina, y la de su compañero Dorante, colgaron durante muchos años en la sala de exvotos de Nuestra Señora, una vez terminaron su misión, sanos y salvos.

Merecedor de numerosas condecoraciones civiles y militares, placas, encomiendas y cruces (como la de San Hermenegildo), y medallas (como las internacionales de la ONU y la OTAN o la del Sufrimiento por la Patria), es importante destacar una de las más recientes, la que recibió de manos del Ministro del Interior, la Medalla de Mérito de Protección Civil en febrero del presente año, como responsable de la Operación BALMIS en la gestión de las tres morgues provisionales de la Comunidad de Madrid, por los valores, integridad, profesionalidad, humanidad y dignidad en el trato a todos los caídos por la pandemia.

El Comandante Corrochano, es nuestro héroe utrerano, un utrerano ejemplar, digno de nuestra admiración y reconocimiento, representante de tantos héroes anónimos que en Utrera tenemos la suerte de poner cara, nombre y apellidos. A todos ellos, héroes y heroínas en la Batalla contra el COVID-19, les queremos dar las gracias, y por supuesto también al Dr. José Manuel Aranda Lara así como a todo el personal sanitario.

II.- DE UTRERA.

De nuestro homenajeado tuve noticias en el Curso 83/84. No le conocí personalmente, pero sí a Teresa Rodríguez, mi compañera de bachillerato en nuestro querido Colegio de los Salesianos de Utrera, enamorada de un soldado paracaidista de nombre Jose Mari. Su esposa muy poco tiempo después, es la madre de sus tres hijos, José María, Alejandro y Sergio, y para su marido es la verdadera heroína de su vida. Se fueron para tres años a Alcalá de Henares, y han pasado más de 30 años, de feliz matrimonio. Estoy seguro que Tere es la persona más feliz en estos momentos. Enhorabuena a los dos, a toda la familia.

Decía que nuestro Mostachón de Oro es un militar, de vocación y de estirpe, materna y paterna, y también una persona muy especial:

▪ Porque aunque alcalaíno de Henares de adopción no se puede ser más de Utrera. Utrerano de la Vereda y de la calle Ancha, es un enamorado de su Semana Santa, del Martes Santo rabanito con su Cristo del Amor y la Virgen de las Veredas, costalero del Jesús atado a la Columna y de la Trinidad.

▪ Porque transmite utreranidad a raudales donde quiera que esté, como utreranos son sus tres hijos, a los que ha transmitido “inter vivos” el amor por su Tierra. Deseando que llegue cada mes la revista Vía Marciala, tiene la cita del 15 de agosto en Santa María como una de las tradiciones familiares más esperadas.

▪ Y porque además todo ello es Hermano Mayor, sí, de La Muy Utrerana Hermandad de Sergio, Tati y Lalín, sus hermanos, a los que adora, honor que tiene y devoción que comparten todos por sus Titulares, Dª Matilde Corrochano (enhorabuena a la madre más orgullosa en el Castillo de Utrera) y D. José María Martín. Su padre seguro que estará disfrutando esta noche acompañado por su Tertulia de Ilustres Utreranos, aquella en la que el “niño-viejo” Jose Mari se colaba, de la que tanto disfrutó y tanto aprendió.

Pero volvamos a la Operación BALMIS, donde nuestro paisano estuvo al frente de un EQUIPO de 150 personas, de la UME y el Ejército de Tierra, prestando ayuda en el traslado y custodia de las personas fallecidas, en coordinación con Bomberos de la CC.AA. de Madrid, Funcionarios de la Consejería Competente y de la Unidad de Sanidad Mortuoria.

Durante 73 días no vivió para otra misión que no fuera el Palacio de Hielo de Madrid, el Depósito de la Ciudad de la Justicia de Valdebebas y la Pista de Hielo de Majadahonda. Más de 1.800 personas fallecidas, donde personas como él se encargaron de que no estuvieran solas, de que una oración las despidieran, las acompañaran, a ellas y a sus familias, a las que sustituían con honor, el honor que merecían como caídos en una batalla. Y un detalle y que no es menor: de esta misión no se ha conocido ninguna fotografía de ataúdes masivas, ninguna imagen escabrosa ni morbosa. Nadie lo hizo ni nadie lo permitió. Por dignidad y por respeto.

De esta experiencia de vida, de su diario de agradecimientos en las redes sociales, adelanto habrá dentro de mi poco tiempo un libro, titulado MEMORIAS DE UN SOLDADO EN EL PALACIO HIELO, con prólogo de la Ministra de Defensa, Margarita Robles, y que he tenido el privilegio de leer.

III. CONCLUSIONES.

Nuestro Mostachón de Oro es en definitiva una buena persona, que afirma que “la pandemia a él lo ha hecho mejor persona, le ha sacado lo mejor de sí mismo, y cree que también en general a toda la sociedad”. De su experiencia vital y de sus reflexiones, que narra en su diario, me gustaría compartir un par de detalles más, con permiso de su autor:

▪ Como los agradecimientos que recibe, vía correos electrónicos, llamadas telefónicas, incluso visitas, todas de personas desconocidas, para darle las gracias. Una pidió verle en persona y con un sincero y emotivo abrazo, quiso reconocer y agradecer el trato recibido por su padre fallecido, del que se estaba despidiendo de alguna forma con ese abrazo, por el vínculo que se había creado.

▪ O como el trato que recibieron dos ancianos, marido y mujer, fallecidos el mismo día, y que fueron trasladados juntos en el mismo vehículo, y juntitos, el uno al otro, estuvieron en Palacio de Hielo, sin el metro de distancia reglamentario, lo que valoró, y mucho, de las personas que tuvo la suerte de coordinar. Ni que decir tiene que nuestro homenajeado es un magnífico gestor de personas, que conoce y que llama a todos sus compañeros subordinados por su nombre.

Como persona es una persona positiva, optimista y sobre todo muy agradecida, de la vida, de tener la familia y los amigos que tiene, los que están presentes y los que están en su recuerdo. Y como militar es un hombre de acción, de acción y con sensibilidad, en él totalmente compatible. (1)

José María podría ser el protagonista de la mágica historia que contaba el ilusionista argentino René Lavand (2). El soldado Corrochano representa el espíritu de quien cumple “el juramento sagrado de no abandonar a un hombre en el campo de batalla y de no dejarlo nunca solo”. Dice así:

Había terminado la guerra. La patrulla en retirada.

Un soldado pide permiso a su capitán para volver al campo de batalla en busca de un amigo.

Se le niega el permiso: “Es inútil que vayas: está muerto”.

El soldado desobedece la orden y va a por su amigo.

Regresa con él en brazos. Muerto.

“Te lo dije, era inútil que fueras”.

“No mi capitán. No fue inútil.

Cuando llegué, aún estaba con vida y solamente dijo:

Sabía que ibas a venir"



1. José Martínez Ruiz, Azorín (1873-1967). "Los hombres de acción, si tuvieran sensibilidad, no serían hombres de acción. No podrían hacer nada. La sensibilidad es el disolvente de la acción".

2. Héctor René Lavandera, René Lavand (1928-2015). RENÉ LAVAND, ARTESANO DE ILUSIONES Y CONTRABANDISTA DE FRASES


He dicho, Diego
He dicho, digo...



viernes, 1 de octubre de 2021

NOTICIA: FOTOGRAFÍAS VS TEXTO


No se trata de confrontar nada. No piensen mal. Se trata de un post curioso, distinto, sin más pretensión que la propia de compartir, como algo que me ha llamado la atención y que me causa cierta sorpresa, pero sorpresa grata, que conste. Propio de la categoría "otras cosas", mi cajón desastre donde coloco todo lo que me gusta, por el motivo que sea, y que traigo a mi especial espacio en Internet.

Al abrir la noticia en un periódico digital en el que de momento no es obligatoria la suscripción (lo que se agradece de forma gratuita) y que por más señas se trata del DIARIO DE SEVILLA, tras una primera lectura a vuela pluma, mi primera conclusión es que aunque sabiendo que se está hablando del tranvía de la capital andaluza, de un problema del retraso en las obras de un nuevo trayecto, proyectos, licitaciones, etc, no tengo más remedio que reconocer que lo que más me ha gustado del artículo son sus fotografías, todas de lugares de los que está hablando su redactora, pero todas con personas, en acción de algo, todas con ciclistas, en alguna posición y actitud, con una historia cada una de ellas, y cuyo resultado es que... tendré que volver a leer el artículo.






P.D.: El fotógrafo se llama Juan Carlos Vázquez, al que le doy las gracias, a la redactora de la noticia Ana S. Ameneiro y por supuesto al Diario de Sevilla, también.


jueves, 23 de septiembre de 2021

VIVIR ES URGENTE


De propósitos, objetivos y proyectos viven el hombre y la mujer. De la ilusión de seguir aprendiendo, innovando, emprendiendo, y compartiendo. Si has pasado por aquí alguna vez verás que no es nuevo en mi forma de entender la vida. Y por eso hoy traigo mi última adquisición/colaboración, bueno, el texto y la foto que la acompaña. Se trata de la Camiseta de Pau, una iniciativa de Jarabe de Palo contra el cáncer y Help! Ideas Buenas. Tiene muchos mensajes, dibujos, tatuajes, en fin, muy positivo todo y que todos necesitamos. Y además, se comparte el regalo musical de la última canción de Pau Donés, todo un himno a la amistad, al amor y a la vida, de presente y de futuro. Su último legado.



domingo, 5 de septiembre de 2021

LA FERIA QUE VENDRÁ Y MÁS COSAS


Cartel Feria 2019, la última  celebrada.
Cartel Feria 2019,
la última celebrada.

Como cada año en el número especial de Feria de Consolación, quiero compartir en nuestra querida revista Vía Marciala lo mejor que he podido escribir durante el caluroso verano, con varias olas de calor además de otras, y ninguna buena. Pero este verano he de reconocer que está siendo no solo distinto, sino también muy extraño, yo diría que un tanto confuso, porque este año, por segundo consecutivo, no tendremos nuestras fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de Consolación de Utrera, tal y como las veníamos celebrando, por razones obvias y más que justificadas, y que no son pocas.


Estarán de acuerdo conmigo que la última Feria de Consolación, la de 2019, nos parece muy lejana en el tiempo, es más, parece que han pasado muchos más años. Pero a mí no se me olvida que fue ese 2019, el mismo que lleva de apellido el maldito virus que se lo puso por corona, el Covid-19;  ¿quién nos lo iba a decir?  que esa Feria sería la última de las ferias “normales”, porque la de 2020 no existió, y la de este 2021 va por el mismo camino, y las siguientes, pues ya veremos cómo serán las de 2022 y años sucesivos.


Digo que está siendo muy extraño y confuso todo porque nosotros, los humanos, somos animales de costumbres, y a lo largo del año en curso nos regimos y orientamos por diversos momentos o hitos. En lo festivo, por ejemplo en navidades, los carnavales, la Semana Santa o la Feria, y con ella el inicio del Curso, las temporadas deportivas, y con su finalización, tanto del uno como de las otras, el inicio del verano y las vacaciones, y así sucesivamente. Yo no sé ustedes, pero a este que les cuenta le cuesta mucho. El símil o comparación sería el de esa hilera de hormigas que van siguiendo su camino pero que un elemento extraño lo interrumpe, como la rueda de un vehículo, una pisada (normalmente el hombre anda cerca) y además de llevarse por delante a un buen número de las mismas hace que las demás hormigas salgan despavoridas a la par que desorientadas. No diré como Joaquín Sabina “así estoy yo”, pero casi.


Los que ya tenemos una edad y cierta perspectiva deportiva, también nos acordamos o recordamos, que no es lo mismo, diversos momentos de nuestras vidas que han pasado en el período intermedio que hay cada cuatro años, como los mundiales de fútbol, las eurocopas, y lógicamente también los Juegos Olímpicos. Y así ha sido hasta hace muy poco, hasta que perdimos el 2020. Ya casi que no sabemos ni dónde se ha celebrado siquiera la Eurocopa que se debió haber jugado el año pasado, la que ha ganado Italia. Tampoco estoy seguro dónde y cuándo se jugará el próximo mundial de fútbol. Y además, con esta situación que nos está tocando vivir, el ciclo olímpico hasta París 2024 será de tres años, después de los celebrados en Tokio 2020 en este singular verano, como digo de 2021. Un lío, convendrán conmigo. Reitero el símil hormiguero.


Que digo yo, como decía a su vez mi admirado Santiago Posteguillo en una de las conferencia de la Palabra a Escena de nuestra Caja Rural de Utrera y uno de los últimos ganadores del Premio Planeta, que estos “serán los tiempos interesantes” que nos están tocando vivir, esos a los que él se refería que viven las personas que tienen la desdicha de sufrir grandes conflictos bélicos, como nuestra Guerra Civil, o las Guerras Mundiales. Que nuestros “tiempos interesantes” vengan dados por la pandemia mundial que se está llevando tantas vidas y que tanto nos está haciendo cambiar, y no solo el paso, es ya una realidad que ha superado sobradamente la ficción. Seguro que Santiago estará de acuerdo conmigo también.


Y así estamos, pensando que nos encontramos ante un efecto de la llamada globalización, donde la salud, que siempre debió ser lo primero, está rigiendo nuestro devenir, el del mundo entero y el de nuestros pequeños mundos. De sus efectos, o puede que algunas de sus causas, está la encrucijada climática, con un cambio de temperaturas incuestionable que urge de medidas contundentes y compromisos medioambientales inaplazables. Con un futuro incierto respecto de cómo vivimos y compartimos, desde lo individual a lo colectivo, con la esperanza de ir recuperando lo perdido, con seguridad y paciencia, con cambios en nuestros gustos, nuestras casas, nuestros trabajos, en nuestro tiempo de ocio, valorando más lo rural y auténtico. Necesitados también, y muy importante, de juicio crítico y pensamiento propio, de un nuevo periodismo, con fuentes sólidas y fiables, y no tantas redes sociales virtuales, que también, pero no solamente. Este párrafo último no es mío propiamente, aunque sí es un resumen propio del documental audiovisual de seis capítulos ¿Y DESPUÉS QUÉ?, del grupo VOCENTO y con el patrocinio de CORREOS, que se recomienda ver.


¿Y AHORA QUÉ? SERIE DOCUMENTAL


En fin, y todo esto, para acabar como cada año deseando un buen inicio de Curso, una buena temporada, y confiando en que ya vendrán tiempos mejores, donde prescindamos de las mascarillas, donde nos volvamos a mirar de forma completa, sin distanciamiento social, y anhelando que cuanto antes, cuando se pueda, que nos podamos abrazar en el Real de la Feria de Consolación de Utrera, y pidiéndole a Ella que nos proteja, a nosotros y a nuestros seres queridos.





sábado, 3 de abril de 2021

DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO


El título de esta entrada es el refrán con mi nombre, muy utilizado cuando alguien cambia su actuación respecto de lo que ha dicho previamente o se desdice. La persona a la que le afecta el mencionado cambio para reprocharlo de una forma irónica dice “donde dije digo, digo Diego”.

Cuando alguien lo utilizaba en mi presencia, siempre puntualizaba que no lo compartía. Es más, muchas veces terminaba un comentario escrito con "he dicho, Diego". Pero hete ahí que estos días se ha publicado nada más y nada menos que el Boletín Oficial del Estado (B.O.E.) una corrección de errores que viene a dar carta de naturaleza oficial al referido refrán: 


Donde dice: « Digo», debe decir: «Diego».



A partir de ahora no puntualizaré nada cuando lo oiga. Ya es oficial. 

He dicho, digo, Diego.


domingo, 28 de febrero de 2021

ARTE, CULTURA Y COMPROMISO SOCIAL






Post de encargo, el que me hace la Revista Vía Marciala para el número especial del mes de febrero de 2021, con motivos de la fiesta de Carnavales. Ahí queda, sirviendo al mismo tiempo como homenaje al gran Salvador Távora.


ARTE, CULTURA Y COMPROMISO SOCIAL 


Con este título tan gran grandilocuente,  y de la forma más sencilla, quería hacer un pequeño homenaje a Salvador Távora pasados ya dos años desde su fallecimiento. Y lo hago casi en período de Cuaresma, que este año tiene lugar desde el 17 de febrero al 1 de abril, en vísperas de los Carnavales, una de las fiestas más alegres y divertidas. Aunque para gustos, los colores, y más que seguro habrá detractores de esta fiesta pagana, como los habrá también de otra celebración religiosa como es la propia Semana Santa. Pero lo importante es que se puedan disfrutar, vivir, y sentir, con respeto cuanto menos de unos y otros, porque también estoy seguro que habrá hasta capillitas carnavaleros y viceversa ¿y por qué no? Una curiosidad: los Carnavales y la Semana Santa son dos eventos, celebraciones o fiestas, que ambas se viven en la calle y que las dos son gratuitas (interrumpidas en estos momento por la pandemia del COVID-19, pero que volverán como las aguas vuelven a su cauce, téngalo por seguro). Ahí queda dicho, con el debido respeto (expresión cuasi jurídica que justifica cualquier verdad que se dice cuando el receptor puede que no comparta la opinión expresada, que no creo que sea el caso…).


En estos dos años que han pasado, he de reconocer que me estoy haciendo mayor, sin lugar a dudas, y gracias a Dios, que lo estoy contando. En este mes de febrero he superado con holgura el medio siglo, cinco décadas o diez lustros. Se nota que soy de letras, y por eso busco y hasta encuentro expresiones explicativas de mis incipientes y cada vez más numerosas canas, y entre otras estará, de forma objetiva, el hecho de que sigo cumpliendo años (afortunadamente como decía), habiendo superado de forma indubitable el paso del ecuador de esta que está siendo mi vida. Pero no me quiero poner existencialista, ni nada por el estilo, y acreditada mi particular crisis de los 50, ahora con números, comparto una singular historia vivida en el mes de junio de 2012, en la que yo, este que les cuenta, interpreta su papel, ni más ni  menos que con la complicidad del mismo Salvador Távora, que se interpretaba a sí mismo, junto a un pequeño elenco de actores, en sentido amplio, presentes y algún que otro ausente.





Por aquel tiempo desde la empresa en la que yo trabajaba, colaborábamos con la Universidad. El caso es que el alumno de un profesor amigo, necesitaba entrar en una nave industrial privada, situada en el Polígono HYTASA de Sevilla, en el Barrio de Cerro del Águila, donde, y cito textualmente: "Salvador y unos vecinos tenían en mente un proyecto de reciclar esta nave con usos culturales". A través de mi amigo, se pusieron en contacto con el joven estudiante que estaba desarrollando esta idea como proyecto de fin de carrera. "Se ve que el proyecto quedó parado porque el dueño de la nave, que en un principio estaba receptivo, se replegó al oír palabras como patrimonio. Suponemos que temió algún tipo de protección patrimonial que no le dejara sacar beneficio". Lo cierto y verdad es que se necesitaba desarrollar una estrategia para poder acceder al abandonado edificio, y realizar fotos y medidas que permitieran poder seguir adelante con el proyecto y el proceso de diseño. Y ahí estaba un servidor, para echar una mano, por supuesto. 






Mi modesto papel, actor de reparto aunque imprescindible, era mostrar interés por adquirir el citado inmueble, para lo cual no tuve que hacer ningún esfuerzo, ni hizo falta sobreactuación ni me puse nervioso, solo que algunas mariposas en el estómago sí tenía, y no era para menos, más que nada por la compañía. Era mi trabajo por aquel tiempo, entre otras funciones, la de visitar inmuebles a rehabilitar, además de proyectar y dirigir actuaciones singulares, y esta efectivamente era una actuación muy singular, como estarán comprobando. Así que efectivamente concerté la visita con el corredor de la propiedad que tenía las llaves (hoy más conocido como agente inmobiliario) para visitar la nave industrial donde se estudiaba la viabilidad de un auténtico Proyecto de Gestión Social del Hábitat, y como prueba la presencia de un joven arquitecto colaborador, una representante vecinal del Barrio y sobre todo la presencia de nuestro insigne dramaturgo, actor, director, emprendedor, promotor, renovador, artista don Salvador Távora Triano (Sevilla, 3 de abril de 1930 - Sevilla, 8 de febrero de 2019). 







No he vuelto a saber del proyecto, pero como tengo todos los contactos, a lo mejor hay una segunda parte de esta historia, con información actualizada e incluso algún enlace web. De momento se van tener que conformar con las pruebas gráficas del espacio y alguna instantánea de  la representación de aquella sesión vespertina, totalmente real, de la que me siento partícipe, y con el paso del tiempo, afortunado. Conocí anteriormente a mi admirado Salvador Távora en FIBES cuando asistí con unos amigos a su gran obra Carmen, de esto hace más de quince años, con la magistral interpretación de Lalo Tejada. Me sentí muy orgulloso de poder ayudar, y de  volver a hablar con él y conocerlo de forma más cercana ese día de San Antonio de Padua (pero que nació en Lisboa), el día 13 de Junio de 2012, en esta particular, singular, y para mí, inolvidable cita y encuentro en la Nave Central Térmica de HYTASA, Cerro del Águila, en Sevilla.






Esta foto queda para mi recuerdo,
y en memoria de Salvador Távor
a.


lunes, 16 de noviembre de 2020

PISAR ALGODÓN

 

Noviembre es para mí un mes propicio para pensar y escribir, y más en este año tan complicado, con un número muy redondo que ha resultado tener muchas aristas, muchísimas. Y para que quede constancia, aquí mi trigésimo séptima colaboración con la revista utrerana Vía Marciala. Como casi siempre, muy personal, en esta ocasión con base histórica reciente y con referencias bibliográficas especializadas, pero que se se comparte con toda confianza, en la confianza de que les sea agradable su lectura. Se lo quiero dedicar con todo mi cariño a mis padres, Juan y Josefa.

      Pisar algodón               

  

Pisar algodón es una de las pocas, por no decir la única, de las labores o trabajos no mecanizados en la recolección de este importante cultivo de nuestra comarca y de todo el Valle del Guadalquivir, testigo de la profunda transformación del campo andaluz desde los tiempos de la Dictadura de Franco, pasando por la Transición Democrática y los conocidos como Planes Quinquenales previos a la posterior entrada de España en la Unión Europea en 1986 con la Política Agraria Común (P.A.C.).


El cultivo algodonero en España data de la época del asentamiento musulmán en el sur de la Península Ibérica, hace más de un milenio, y su sistema agroindustrial ha sufrido numerosas vicisitudes y altibajos desde esa época a nuestros días1. Dicho esto, podrán comprobar si siguen leyendo que esta publicación no pretende ser en modo alguno un estudio técnico sobre el algodón. Me centraré principalmente en las vivencias y experiencias de mi primer cuarto de siglo de vida, aproximadamente el período referenciado en el párrafo anterior, teniendo memoria para recordar los últimos años del franquismo, los nuevos aires democráticos y la integración en Europa, eso sí, siguiendo el hilo conductor blanco de puro algodón.


De entrada, diré que soy nieto de agricultor, de un sabio agricultor algodonero como era mi abuelo Diego de Los Molares y de Trajano también. Aunque tengo recuerdos de estar sentado en el remolque de mi abuelo y de apuntar en una libreta los kilos de las sacas de algodón pesadas en la romana que me dictaban mis tíos, recuerdo, vívidamente con orgullo cómplice, cómo mi escasa recolección a mano de niño ayudaba a mis esforzados padres, cómo  mi kilo o kilo medio de inmaculado algodón colmaba rebosando el apretado saco de  mis algodoneros favoritos, que seguramente tendría un porcentaje más alto de impurezas y mayor peso, con total seguridad, lo normal en la recolección a mano y pago diario por kilos. 

   

Familia Gómez Garcia, años 70
Familia Gómez García, Trajano años 70.

De aquellos años de finales de los 70, tengo varias imágenes imborrables de la recolección, siempre por esta época de final del verano y entrado el otoño, por aquellos tiempos de forma manual por supuesto, donde la población de Trajano, de todos los pueblos de colonización donde se cultivaba y se sigue cultivando el algodón, se multiplicaba por dos veces como mínimo. Llegaban familias algodoneras paisanas y familiares de los colonos, desde El Coronil, Los Molares, Lebrija, Montellano, Marinaleda, o incluso de pueblos gaditanos como Villamartín y Espera, por poner algunos ejemplos. Una eclosión de vida y juventud. Trabajo duro, muy duro, pero también había mucha alegría, muchas amistades, relaciones, noviazgos, después hasta matrimonios, y partidos de fútbol. Fútbol y mucho más, como comprobarán.


El Campo de Fútbol siempre fue un enclave estratégico. Cuando llovía y no se podía coger algodón, era el lugar de encuentro donde trajaneros y algodoneros residentes (en los graneros y cuadras adaptadas como viviendas temporales) jugaban los primeros partidos de balompié que se recuerdan, disputadísimos. Ese mismo lugar, nuestro pequeño estadio, se convertía por algunas semanas de aquellos años en lugar de almacenamiento de los sacos llenos de algodón hasta que venían los camiones a recogerlos, muchos cuatro ejes y pocos tráileres. El terreno de juego se transformaba en verdaderas montañas algodoneras donde jugábamos los niños, rodando, saltando, escondiéndonos, con el peligro de arañazos, golpes, torceduras y alguna que otra fractura. Cosas de niños, de niños de otros tiempos, porque hoy en día podrían hacer intervenir al Defensor del Menor, mi amigo Jesús Maeztu. No recuerdo ningún guarda, y sí algún  que otro coscorrón paterno/materno si se te hacía de noche o te escapabas sin permiso, o si llegabas a tu casa con algún daño en la ropa o en el cuerpo, ambos igualmente sancionables y con castigo inmisericorde. Pero ¡qué bien lo pasábamos!


En ese mismo espacio deportivo y de juegos, en sus aledaños, ya en los años 80, se guardaban aparcadas las primeras máquinas cosechadoras de algodón que llegaron al Bajo Guadalquivir, unas enormes Pick Machine de color rojo oscuro de marca International, primero de dos chorros, luego de cuatro (para dos y cuatro hilos/surcos de algodón entiéndase) donde alguno de esos planes quinquenales, concretamente el segundo, previó entre sus principales objetivos “Avanzar en su perfeccionamiento tecnológico y conseguir alcanzar al final del quinquenio un índice de mecanización del 70%”, objetivo por otro lado incompatible o difícil de casar con el primero en orden de prioridad del mencionado plan allá por 1984 como era el de  Desarrollar la superficie de cultivo algodonero, de forma que permita una mayor racionalización del regadío, y mantener altos niveles de empleos en zonas productoras”2. Socialmente, y económicamente también, se estaba librando una batalla, entre la recolección a mano y la recolección mecanizada, un cambio que se podría decir que era de carácter estructural. Cabría citar que poco después se implantaron las desmotadoras de algodón, de la mano de nuevas cooperativas, versiones actualizadas y menos intervenidas que las antiguas cooperativas algodoneras.3


En este contexto histórico, donde se estaba produciendo la planificada e inevitable transición de la mecanización agraria, mal coexistieron esas primeras máquinas con las últimas campañas de recolección a mano de nuestro producto estrella. Recuerdo perfectamente las sirenas de Bomberos, y de la Guardia Civil, una noche en la que aparecieron incendiadas algunas máquinas en el referido enclave del Campo de Fútbol, muy cerca de mi casa y donde estaba el teléfono público (el único que había), golpes en la puerta, y llamadas varias. En aquella noche y en los días que le sucedieron, se vivieron  momentos de mucha tensión y nerviosismo entre agricultores de cooperativas que se aventuraron a invertir en las primeras máquinas subvencionadas de recolección de algodón, y que se vieron “cuestionados” por jóvenes jornaleros recolectores de a mano. Algunos de esos jóvenes eran incipientes líderes sindicales, que posteriormente han tenido una carrera política y/o sindical “considerable”.


Y llegamos ya a los 90. Cuando fui joven y pisador de algodón, y otras cosas también. Además de pisador, en alguna temporada,  y solo una, fui tractorista de un módulo de algodón. Pero centrémonos, en corto y al pie, en términos futbolísticos. Y es que iba a titular esta colaboración Pisando algodón, pero no, decido poner pisar en infinitivo, momento en el que se ejecuta la acción de esta labor agrícola. No quería que se entendiera este trabajo como un paseo por las nubes, todo lo contrario. En la recta final de mis estudios universitarios de Derecho, y con la mili prorrogada por delante, me venía muy bien el trabajo y el dinerito que me ganaba. Pero tengo que decir que esas campañas, que no fueron más que dos o tres, me valieron de mucho, me sirvieron muchísimo, porque no vean las ganas que me entraron de acabar mis estudios; que me comía los libros, vaya. Sin exageración alguna y que razono de forma motivada.


Pisador de algodón, Bajo Guadalquivir 2019
(Fotografía de José Manuel Brazo Mena)

Mis jóvenes y fuertes piernas de futbolista, y mis brazos también, se agotaban en esas jornadas interminables, de calor al mediodía cuando se empezaba a recolectar, de humedad y frío por la noche cuando se terminaba, casi siempre de madrugada, y así un día tras otro, a base de bocadillos y cervezas de a litro a compartir, con un  malestar en el estómago falto de costumbre, el cansancio acumulado, los camiones muy colmados, con cuerdas para bajar y subir, cabe más algodón, otro módulo más y terminamos… En una de esas peonadas casi me caigo de puro agotamiento y sueño atrasado de varios días  de un camión, una madrugada en Guadalema de los Quintero. Pienso, pasado el tiempo, y sin ánimo de ser frívolo, que sería lo más parecido a una situación límite en una guerra, por ejemplo, donde llegado el cansancio y abatimiento extremo al límite, da igual ya que te maten o te dejes matar. Así estaba yo, me daba igual caerme del camión. Afortunadamente no pasó nada, y lo cuento como la superación de una situación adversa o cuanto menos difícil para el joven que yo era. Eso sí, sonreí, socarrón, cuando me enteré que el camión que tan alto colmamos esa noche tan larga, del que no recuerdo cómo  me subí y cómo me bajé,  se dejó media carga en un puente por el que no pudo pasar entero.
 

La historia se repite, octubre 2017
Noticia de Utrera Digital

Vamos finalizando ya (expresión que se utiliza cuando algo empieza a hacerse largo), con una referencia musical creo bien traída, o por lo menos bien pisada. Por aquellos años, triunfaba un joven gaditano, de mi misma edad, un tal Alejandro Sanz, con su éxito Pisando Fuerte (1991), que era como mi himno de pisador de algodón, y mi banda sonora. Años más tarde, también en un momento de cambio en mi vida profesional, triunfaba mi admirado coetáneo con otro disco, No es lo mismo (2003), que también fue mi banda sonora en otro momento importante. La vida y sus curiosidades. 


Y ahora, en este año 2020, el de la pandemia mundial del COVID-19, todos habremos tenido o tendremos nuestra propia banda sonora, estoy seguro. Y será buena señal recordarla pasados unos años, si pueden ser décadas mejor, indicador de que estamos vivos y de que seguimos viviendo. Tanto como para compartir estas vivencias como estoy  haciendo yo una vez cumplido mi segundo cuarto de siglo (ya he pasado sobradamente el ecuador). Hoy, al  momento actual, tengo la suerte y la fortuna de apreciar los cambios que se están produciendo a tiempo presente, y soy informado por mi padre (con mi madre a su vera), que “ya apenas hay pisadores de algodón como cuando tú pisabas Diego, porque hay unas máquinas nuevas que ya hacen ese trabajo”.  Alegría por una parte, y cierta nostalgia por otra.


Siempre aprendiendo. Cuídense, cuiden de los suyos, mucha salud y buena compañía. 

1.

1.   1. ANTONIO RODRÍGUEZ OCAÑA y PEDRO RUIZ AVILÉS. El sistema agroindustrial del algodón en España. Serie Estudios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1995. Págs. 211 y ss.

     

       2. ANTONIO RODRÍGUEZ OCAÑA y PEDRO RUIZ AVILÉS. El sistema agroindustrial del algodón en España. Serie Estudios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1995. Págs. 148, 184-188.

2.  

        3. FRANCISCO J. FERNÁNDEZ ROCA. Historia Agraria. Las cooperativas algodoneras durante el franquismo. 2001. Págs. 173-202.