"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


sábado, 4 de febrero de 2012

PARIS UNE VILLE DIFFÉRENTE


Se podría decir que TODAS las ciudades son diferentes unas de otras. Pero el caso es que las próximas entradas, de fotos, vídeos y comentarios versarán sobre París, la Ciudad de la Luz, la Ciudad del Amor, y es que algo tendrá..., mais oui, Paris je t´aime.




martes, 24 de enero de 2012

PLANTACIÓN DE GRÚAS

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En esta imagen se aprecia una singular plantación de grúas, conjunto de distintos tamaños, formas y colores de esta maquinaria pesada, símbolo en otra época de la llamada burbuja inmobiliaria.


Aunque hasta hace poco era frecuente su avistamiento, sobre todo aisladas o separadas y a no mucha distancia entre ellas, en determinadas zonas industriales se pueden encontrar plantaciones gruísticas similares o parecidas, apreciándose más y mejor a finales del mes de enero, cuando parecen brotar al frío del penúltimo repecho de su conocida cuesta.


El número de sus ejemplares suman hasta alcanzar la docena, como las unidades que podrían componer un buen ramo de rosas o de margaritas, con una ligera direfencia: estas grúas son propias de un mercado en alquiler, y las rosas y las margaritas, normalmente, se regalan.


sábado, 14 de enero de 2012

UNA FOTOGRAFÍA, UNA POESÍA Y UN ENLACE CON MUCHA IRONÍA

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Había pensado titular este post con "PROHIBIDO PROHIBIR", pero un artículo que he encontrado de Mario Vargas Llosa con el mismo título, publicado en El País en verano de 2009, me ha hecho desistir, y me ha salido esta rima ripiosa. No obstante, volveré a retomar este artículo más adelante, cuando siga escribiendo sobre otras cosas, especialmente sobre la Educación.

El origen de mi idea inicial es ver juntas tantas señales de tráfico de prohibición. Aquí las traigo. De izquierda a derecha pasando por el centro y de arriba a abajo sin recorte alguno (todo esto sin ninguna connotación política actual tras las elecciones pasadas, recientes y las que se aproximan, que conste), quedan prohibidas las bicicletas, los equinos montados por jinetes, los carros tirados por caballos con sus carreteros, las personas andantes mismamente, los tractores conducidos por tractoristas, y finalmente las motocicletas. Eso es todo, nada más y nada menos, teniendo en cuenta que todo lo comentado se refiere al paso y circulación, ya sea todo junto o por piezas separadas, por las autovías, y concretamente la de Sevilla a Utrera, o viceversa.



Y como estéticamente también considero que es necesario nutrirse, relacionado con el tema en cuestión y desde un punto vista positivo, también traigo (cortar y pegar) para su disfrute y deleite una poesía de Pablo Neruda

QUEDA PROHIBIDO

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

Para finalizar, e ironizar, si les han parecido muchas las señales de prohibición de mi fotografía, sorpréndanse y sonrían con las que aparecen en el siguiente enlace, que se titula parecido al artículo de Vargas Llosa:

sábado, 31 de diciembre de 2011

SEVILLA-ALMERÍA

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Sevilla-Almería, noviembre-diciembre, año 2011, y dos atardeceres capturados por una pequeña cámara fotográfica de un simple teléfono móvil. Sobran muchas letras ya, y algún dígito también.

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jueves, 22 de diciembre de 2011

¡SALUD Y BUENA COMPAÑÍA!



Se acaba este año, uno de los más difíciles y complejos de los pocos que llevamos recorridos del siglo XXI. También terminan, con esta buena intención que anuncio en el título, mis colaboraciones periódicas con la utreranísima revista Vía Marciala. Una temporada completa, doce meses doce, que deseo hayan disfrutado sus lectores, al menos una duodécima parte de lo que ha disfrutado contando sus cosas éste quien suscribe.

Y tenía que ser en diciembre, en vísperas de las Navidades, en el mes duodécimo y a las puertas de 2012 . Pues sí, tenía que ser, y porque quería sin más desear a todo el mundo mis mejores intenciones. Como siempre intentaré justificarme y motivar mi deseo, aunque en este caso no hace falta ninguna. Tampoco me gustaría nada que se interpretara esta última reflexión de la temporada como una expresión al uso de un comercial consejo de auto-ayuda; nada más lejos de mi pretensión.

Frases y expresiones cargadas de buenas intenciones, y más en estas fechas, las hay a patadas. Lo de a patadas me ha quedado un poco violento, o futbolístico, la verdad. Más políticamente correcto sería desear lo que dicen las misses, aquello de “La paz en el mundo”, o lo de “paz y amor” que dirían los hippies, o desear tener “dinero, trabajo y amor”, quizás un tanto materialista, pero tal como están las cosas...

Más elevado si cabe, y utópico a la misma vez, sería desear “la felicidad”, ese estado de grata satisfacción espiritual y física, estado de ánimo del que disfruta de lo que se desea, satisfacción, alegría o contento, sin ausencia de inconvenientes o tropiezos. Sería perfecto sí, pero imposible siempre y en todo momento. La vida es otra cosa.Como digo, yo me conformo (aunque sé que no es poco) con “salud y buena compañía”. La salud es el nivel más básico y principal a partir del cual el ser humano puede aspirar a cubrir necesidades y deseos más elevados. Hablo de salud física y de salud mental, aunque entiendo que ambas van indisolublemente unidas, interrelacionadas y en el mismo grado de importancia.

A partir de esta premisa básica, quizás una de las claves para ser un poco más felices, pudiera ser encontrarnos en esa buena compañía que todos sin excepción necesitamos. Podría ser la del amigo que te oye en un café ante una decisión que tomar o ante un posible problema al que hacer frente. La de una madre, o una abuela, que te oye, asintiendo o no, con la que te desahogas, que te hace alguna pregunta que parece ajena al previsible fondo del asunto pero que ayuda y te da seguridad y confianza. O la compañía de un padre, que igualmente sabes que está ahí, que te oye, te da su opinión y después sabes que pase lo que pase, seguirá estando ahí después, previo el inevitable “te lo dije, sabía lo que te iba a pasar”. Y qué decir de la compañía de una pareja, incondicional siempre, que te equilibra, en lo bueno y en lo malo. En fin, las personas, siempre las personas.

Termino con una cita que me gusta mucho y con un libro que igualmente estoy seguro me gustará. La cita es de un personaje que representaba la actriz inglesa Emma Thompson, y que decía que “cuando me necesitáis y no me queréis debo quedarme; cuando me queréis y no me necesitáis debo irme”. El libro, “La felicidad de las cosas pequeñas”, del periodista Antonio San José, y que propone la necesidad de vivir despacio, de saber identificar esos momentos de la vida cotidiana, esos instantes que hacen que la vida sea más agradable y “tener la actitud vital” de querer disfrutarlos.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2012, y ya vendré de visita de vez en cuando...

miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA RUTA DE LOS CORTIJOS Y DE LA CAMPIÑA A LA MARISMA

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Tras este sugerente título se encuentra una singular experiencia, o más bien dos, que se han desarrollado en este benigno otoño (climatológicamente hablando) en nuestra localidad. Se trata de una nueva modalidad deportiva, medioambiental, puede que cultural, pero que sobre todo se caracteriza por su carácter social, por lo que de convivencia ha supuesto para todos participantes, y que han sido al rededor de una centena entre ambos encuentros.

Junto a Juan José Alfaro (co-promotor de estos eventos) y Esteban de Manuel (nuestro ilustre invitado)


La Ruta de los Cortijos, el primer recorrido atlético, se celebró el día 25 de septiembre, de Utrera a El Palmar de Troya, y recorriendo una distancia aproximada de 14,5 kms. La media maratón de Utrera a Trajano, es decir 21.097 metros de la Campiña a la Marisma, tuvo lugar el domingo 6 de noviembre, siendo ambas pruebas de carácter NO COMPETITIVO y que fueron organizadas por los veteranos y veteranas del Club Utrerano de Atletismo y por cdc Trajano de Utrera respectivamente, y las dos con la colaboración de Protección Civil de Utrera.


Grupo de atletas tras el Recorrido Atlético hasta el Palmar de Troya


Estas interesantes iniciativas responden a otra forma de practicar y vivir el atletismo popular, en la línea más deportiva del Turismo Sostenible de Bajo Impacto, donde se potencian las relaciones humanas en unos entornos naturales como son los veredas y caminos de la Campiña y la Marisma de nuestro diverso término municipal de Utrera, sumándose a estos encuentros, y siendo parte fundamental, un animoso grupo de marchadoras/senderistas y de varios cicloturistas, que igualmente han participado activamente tanto en los necesarios puntos de avituallamiento como en la limpieza y conservación de los caminos y veredas.

En cada uno de los dos encuentros, partiendo ambos desde la Fuente de Ocho Caños y la Vereda Real pasando por el Cordel de Pico de Mesas y Arca del Agua, se han podido visualizar cortijos, antiguos abravaderos, las reses bravas de la ganadería de Guardiola en El Toruño, el Puente Romano de Las Alcantarillas o recorrer un tramo junto al Canal de Los Presos, finalizando uno en la entidad local autónoma de El Palmar de Troya, y el otro en el pueblo de colonización de Trajano.


Atletas del cdc Trajano de Utrera, PuertaParque y Utrerano de Atletismo


Tras las pruebas, sus organizadores hicieron entrega de los respectivos certificados y diplomas conmemorativos para los finalizadores y finalizadoras, en un sencillo acto y refrescante avituallamiento final in situ (El Palmar de Troya y Trajano), siendo origen y posterior materalización de la idea de consolidar anualmente estas pruebas no competitivas.


Rosalía Romero y Carmen Rodríguez en su llegada a Trajano


Además de los dos clubs promotores, se ha contado con la participación de los atletas de PuertaParque, así como de otro grupo de atletas independientes utreranos y algún que otro invitado ilustre, previéndose para la próxima primavera la tercera cita, que será organizada por el Club PuertaParque de Utrera en un recorrido aún por determinar. Termina esta pequeña crónica apuntando la idea y consolidación del más que probable Circuito Utrerano de Carreras y Marchas Populares No Competitivas.
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martes, 1 de noviembre de 2011

UN OTOÑO CORTO















A Juan, Diego, Mariquita y María, mis abuelos

A punto de cumplirse un año escribiendo cosas en Vía Marciala, habrán comprobado que se trata de una colaboración de temporada, como la carta de algunos restaurantes, los que aprovechan los productos de la tierra y las materias primas del tiempo. El caso es que en sí misma, esta pequeña comparación o similitud, está suponiendo una nota característica, que deseo y espero evolucione, se complete y mejore en el futuro.

Pero no perdiendo el hilo conductor que nos llevará al otoño, coincidirán conmigo que cuando entramos en un ascensor, o tomamos un taxi, o nos sentamos en el autobús o en el tren junto a alguien (en esos momentos en que el silencio tampoco estaría mal según a qué hora del día), en muchas ocasiones la situación callada gira en conversación, y qué conversación más fácil que la de hablar sobre el tiempo que hace, la calor, el frío, la lluvia, los aires acondicionados y los resfriados, el cambio climático, la ropa que nos sobra a mediodía, los paraguas que se olvidan en todas partes, y sobre todo la opinión propia sobre los gustos y preferencias.

Todos tenemos nuestras inclinaciones hacia una estación del año, y según cada cual hay quien prefiere y soporta mejor el frío, otros todo lo contrario, que anhelan el buen tiempo y el calor. A muchas personas les encanta ver llover, y nevar ni os cuento. Pero en fin, también están las estaciones intermedias, el entretiempo que cada vez es más largo en el tiempo. Sin embargo, hay un refrán que resume todo los dicho hasta ahora, y es que nunca llueve a gusto de todos.

Y todo esto para decir que a mi me encantan la primavera y el verano, y que no me gustan tanto ni el otoño ni el invierno. Ya casi nos hemos olvidado del año pasado, que empezó lloviendo, y que durante más de cuatro meses largos no dejó de hacerlo, un día, otro, una semana, otra, un mes, otro, y otro, y otro. Y en este año 2011, tuvimos la Semana Santa más lluviosa que se recuerda, que ya estábamos hartos de tanta agua. Hasta que por fin llegó mayo y el buen tiempo. Menos mal.

Pero como de todo nos cansamos, en octubre todavía era verano, y ya estábamos diciendo que ni llovía ni hacía frío, que el campo necesitaba de las aguas, y además, que ya estábamos hastiados de tanta calor. Y es verdad que ya estaban llegando los mantecados y polvorones a los supermercados, poniéndose adornos navideños en muchos lugares (más al norte, claro) y que todo el mundo estaba con margas de camisas, pantalón corto y ropas de deporte. Esto ya no hay quien lo entienda.

Pero el otoño llega, y la lluvia, y el frío también. Y mi estado de ánimo se ve afectado, y el de mucha gente. Yo espero que éste sea un otoño corto, como la hora corta que se le desea a la futura madre antes de que llegue el parto, palabra que viene de partir en dos, donde una vida da lugar a otra, y donde antes había una, luego son dos y después tres o más, siete u ocho. Después del dolor llega la felicidad. Digo todo esto, porque a pesar de mis sensaciones otoñales, de melancolía y de tristeza, quizás sean estos sentimientos y estas sensaciones los que dan más valor y sentido a la esperanza y la alegría de la primavera y el buen tiempo.

Noviembre es un mes además de otoñal muy particular, de Tenorios, de Santos y Difuntos, de fiestas con motivos lúgubres y macabros importados, y el de este año también de votaciones, un mes después del cese definitivo de la actividad armada de la banda terrorista de cuyas siglas quisiera olvidarme. Sin embargo, yo quiero terminar acordándome de los seres queridos que recordaremos en este mes y siempre, pues como dice nuestro escultor Salvador García, en sus esculturas las oquedades, los huecos, son muy importantes, porque forman parte de las propias imágenes y personajes que representan, como en las personas, pues cuando faltan son ya parte de sus seres queridos. Sus ausencias, esos huecos que son reales y existen, forman parte de nosotros mismos y dan sentido a nuestra propia existencia.
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sábado, 8 de octubre de 2011

PERSONAS

Personas

Tengo apuntada una frase de una película, infantil y de animación para más señas, que dice que "la persona es persona por muy pequeña que sea". Que gran verdad, en estos tiempos, en esta era que nos está tocando vivir de los mercados, de la globalización, del cambio climático, y de muchas más cosas.

El artista utrerano Pedro Hurtado, gran persona a la que admiro y estimo, una noche de hace cuatro años, de vuelta en tren desde Sevilla y después de un día duro, muy duro, me dejó esta perla: "Hay dos palabras que están haciendo mucho daño a las personas: el YO y el TENGO". De mi cosecha añadiría una tercera palabra, el SOY, que también puede llegar a hacer bastante daño, aunque desde un punto de vista no tan material. No olvidaré jamás ni ese día con su noche, ni la sencilla a la vez que profunda conversación con Pedro.

Son dos pequeñas frases sobre las personas, ni mías ni propias, pero de las que me apropio, sin perjuicio, espero, de la propiedad intelectual interpretada en su sentido más amplio. Eso sí, mío es el pequeño mérito de unirlas y presentarlas con una fotografía.


Esta fotografía de personas, fue tomada en la Barriada El Carmen en Utrera, justo hace nueve años. Era una mañana fría, con una ligera brisa que anunciaba una suave lluvia, que nos llegó a mojar a mi y mi amigo Pepe Apresa, que hizo de fotógrafo. Doce de la mañana del día 16 de Octubre de 2002. Ese día visitábamos un solar junto a una vía pecuaria cercana a las vías del tren donde la sociedad municipal PRODUSA iba a promover la construcción de viviendas protegidas, hoy ya construidas por la empresa utrerana PROHERNA. Pues bien, a unos doscientos metros, antes de llegar al solar, en un pequeño descampado donde hoy se encuentra una pista deportiva vallada, allí nos encontramos con esta verdadera estampa; me atrevería a decir que es irrepetible.

Y efectivamente es una estampa irrepetible por dos motivos principales: el primero, porque la liviana construcción ya no existe en lo que sería la esquina del actual campo de futbito; y en segundo lugar, porque sus personajes, las personas que aparecen en la fotografía, ya han fallecido. Paco García a la izquierda hace cuatro meses, y Antonio Chicón a la derecha hace cuatro años. Antonio, que también criaba y vendía pajaritos en la plaza, en sus tiempos se dedicó a la fabricación de ranchos y también hacía pajares, y bien que se nota en el acabado que se aprecia.

Sus familiares recuerdan cómo Paco y Antonio contaban que unos muchachos que pasaron por donde ellos jugaban les habían hecho una fotografía echando una partida de dominó, pero la verdad es que no les creyeron mucho ni por qué motivo les iban a fotografiar en aquel descampado donde pasaban las horas y las horas.

Yo tampoco encuentro explicaciones o motivos, o a lo mejor sí, pero el caso es que aquí está la fotografía, que de verdad existió y que es real. No pierdan detalle alguno, mírenla de forma tranquila. Aprecien sus expresiones, su sincera sonrisa dirigida a otras personas. Y miren sus gorras, el suelo, el techito blanco de plástico, los cañizos, el profesional trenzado y atado de cuerdas, la estructura de madera, el resto del mobiliario, las fichas de dominó. Observen incluso el lugar de los amigos que más tarde llegarán, el espacio y el tiempo que ocupaban y ocuparon otras personas.
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