"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de marzo de 2014

PRIMER DÍA DE LA PRIMAVERA, HAPPY!















Siempre que pongo una frase o cita, inmediatamente después hago referencia a quién es su autor o autora. Menos cuando no lo sé, o simplemente porque su autoría es anónima. En esta ocasión citaré dos, propias del momento vital personal (se intenta cada día), y del momento estacional que hoy comienza,  que me gustan ambas, que he leído hace poco en las redes sociales, y que no van asociadas a nadie; por lo menos que yo sepa...


Nadie encuentra su camino
 sin haberse perdido varias veces.


La felicidad no es sólo un estado de ánimo,
 sino un estilo de vida.




jueves, 22 de diciembre de 2011

¡SALUD Y BUENA COMPAÑÍA!



Se acaba este año, uno de los más difíciles y complejos de los pocos que llevamos recorridos del siglo XXI. También terminan, con esta buena intención que anuncio en el título, mis colaboraciones periódicas con la utreranísima revista Vía Marciala. Una temporada completa, doce meses doce, que deseo hayan disfrutado sus lectores, al menos una duodécima parte de lo que ha disfrutado contando sus cosas éste quien suscribe.

Y tenía que ser en diciembre, en vísperas de las Navidades, en el mes duodécimo y a las puertas de 2012 . Pues sí, tenía que ser, y porque quería sin más desear a todo el mundo mis mejores intenciones. Como siempre intentaré justificarme y motivar mi deseo, aunque en este caso no hace falta ninguna. Tampoco me gustaría nada que se interpretara esta última reflexión de la temporada como una expresión al uso de un comercial consejo de auto-ayuda; nada más lejos de mi pretensión.

Frases y expresiones cargadas de buenas intenciones, y más en estas fechas, las hay a patadas. Lo de a patadas me ha quedado un poco violento, o futbolístico, la verdad. Más políticamente correcto sería desear lo que dicen las misses, aquello de “La paz en el mundo”, o lo de “paz y amor” que dirían los hippies, o desear tener “dinero, trabajo y amor”, quizás un tanto materialista, pero tal como están las cosas...

Más elevado si cabe, y utópico a la misma vez, sería desear “la felicidad”, ese estado de grata satisfacción espiritual y física, estado de ánimo del que disfruta de lo que se desea, satisfacción, alegría o contento, sin ausencia de inconvenientes o tropiezos. Sería perfecto sí, pero imposible siempre y en todo momento. La vida es otra cosa.Como digo, yo me conformo (aunque sé que no es poco) con “salud y buena compañía”. La salud es el nivel más básico y principal a partir del cual el ser humano puede aspirar a cubrir necesidades y deseos más elevados. Hablo de salud física y de salud mental, aunque entiendo que ambas van indisolublemente unidas, interrelacionadas y en el mismo grado de importancia.

A partir de esta premisa básica, quizás una de las claves para ser un poco más felices, pudiera ser encontrarnos en esa buena compañía que todos sin excepción necesitamos. Podría ser la del amigo que te oye en un café ante una decisión que tomar o ante un posible problema al que hacer frente. La de una madre, o una abuela, que te oye, asintiendo o no, con la que te desahogas, que te hace alguna pregunta que parece ajena al previsible fondo del asunto pero que ayuda y te da seguridad y confianza. O la compañía de un padre, que igualmente sabes que está ahí, que te oye, te da su opinión y después sabes que pase lo que pase, seguirá estando ahí después, previo el inevitable “te lo dije, sabía lo que te iba a pasar”. Y qué decir de la compañía de una pareja, incondicional siempre, que te equilibra, en lo bueno y en lo malo. En fin, las personas, siempre las personas.

Termino con una cita que me gusta mucho y con un libro que igualmente estoy seguro me gustará. La cita es de un personaje que representaba la actriz inglesa Emma Thompson, y que decía que “cuando me necesitáis y no me queréis debo quedarme; cuando me queréis y no me necesitáis debo irme”. El libro, “La felicidad de las cosas pequeñas”, del periodista Antonio San José, y que propone la necesidad de vivir despacio, de saber identificar esos momentos de la vida cotidiana, esos instantes que hacen que la vida sea más agradable y “tener la actitud vital” de querer disfrutarlos.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2012, y ya vendré de visita de vez en cuando...

domingo, 30 de mayo de 2010

FÚTBOL ES FÚTBOL Y MUCHO MÁS (I)

.
“Fútbol es fútbol”. Eso decía allá por 1979 el entrenador yugoslavo Vujadin Boskov. Frase más simple no puede haber, pues parece que necesita ir acompañada de algún gesto o expresión no verbal para ser comprendida o interpretada en un determinado contexto en su utilización o justificación. Parece que por simple tuviera que ser dicha con una ligera sonrisa, un cierto encogimiento de hombros y las manos con las palmas un poco hacia arriba.


Pero el Fútbol es mucho más. Eso lo digo yo, y además lo voy a intentar justificar un poco. Y digo esto porque este mes de mayo que termina nos ha traído una gran alegría, y a mí muchos recuerdos. Alegría porque el Sevilla F.C. ha ganado su segunda Copa del Rey, en Barcelona y frente al Atlético de Madrid, y recuerdos no pocos, porque en momentos como estos uno se explica el por qué de muchas cosas, y la primera por qué soy seguidor del Sevilla.

Hace algo más de treinta años, en la temporada 1979/80, cuando la televisión era en blanco y negro, cuando yo apenas tenía diez años, mi padre y mi tío Cristóbal me llevaron a ver mi primer partido de fútbol en el Ramón Sánchez Pizjuan. Era una tarde espléndida aquella la del domingo 30 de Septiembre de 1979. No sé cuánto les costaría la entrada a ellos, y no sé si pagarían o no por mí, pues además era bastante delgadito y aparentaba seguro menos edad de la que tenía… El caso es que allí nos fuimos los tres desde Trajano, a ver el Sevilla-Español, con entradas en Fondo Banco de Pista (yo no sabía ni lo que era fondo, ni banco ni pista, pero sonaba bastante bien).

Llevaba todo el día bastante nervioso e inquieto. El domingo se me hacía eterno hasta el almuerzo, momento en que nos iríamos a Sevilla. Y el momento llegó, siempre llega, pero bien es cierto que cuanto más se ansía más se valora. Mucha gente por los alrededores del Campo, hoy el Estadio, banderas, bufandas, colores blanco y rojo, algo de azul y blanco pero poco, y empezamos a entrar, y el corazón se me va a salir cuando veo el césped, verdísmo, una explosión de colorido y a mi derecha la Peña de Biri Biri. Me regalan una revista a todo color donde aparece un portero alemán vestido de amarillo, Maier “El Gato”, de los mejores del mundial de Argentina 78, y comienza el partido, y el balón parece blandito y que no duele, no es como con el jugamos en el recreo del colegio, que si le das de cabeza ya te duele ésta para todo el día. ¡Qué bonito, qué emocionante, y yo viéndolo, sintiéndolo todo! ¡Soy el niño más feliz del mundo!

Hoy reconozco que no es que fuera un gran partido, pero el Sevilla ganó 2-1 con goles de los argentinos Bertoni y Scotta, marcando Marañón por el Español. Bertoni, junto con Kempes, ambos ganaron el mundial de 1978, ficharon por Sevilla y Valencia respectivamente, y Scotta, un rubio argentino también que le pegaba al balón con gran potencia y marcaba golazos. Siempre pensé que sufrir un balonazo suyo tendría que ser muy doloroso e incluso traumático. Nunca olvidaré sus nombres, ni por supuesto los de Super Paco, Curro Sanjosé, Rivas, Juan Carlos, Pablo Blanco, Enrique Montero, y también comenzaba su carrera un joven muy alto y delgado que mi padre me dijo que se había criado en Alemania, un chaval de Marchena llamado Antonio Álvarez, hoy Primer Entrenador del Sevilla y el Central-Libre más elegante que haya tenido el Sevilla, que iba como nadie al corte, de cabeza fenomenal, y la sacaba jugando con precisos cambios de orientación, toque al pie, y solvente siempre.

Mi padre me trajo en el descanso una enorme salchicha franfurt, que con mostaza y un pan blandito me pareció la mejor merienda de mi vida. ¡Qué buen olor, y sabor, y con qué ganas y deleite fue degustada! Hoy me parecen más pequeñas estas salchicas, pero reconozco que me encanta comerlas que cada vez que voy al Estadio, que es mucho menos de lo que me gustaría por otra parte, aunque me parece igual de grande, más bonito aún, y todavía se me acelera el pulso cuando voy entrando y empiezo a ver el césped.

Bueno, y todo esto para justificar mi pasión por el fútbol. Pasión que no fanatismo. Después de aquella memorable jornada de domingo, he ido a ver unos cuantos partidos, contra el Madrid en varias ocasiones, aunque recuerdo mucho haber visto a Zidane en el Estadio de la Cartuja; contra el Barcelona, en el debut de Ricardo Serna marcando a Maradona; en la Copa de la UEFA en tiempos de Manolo Cardo y después de Cantatore; en algún octavo de final de copa del Rey, pero sobre todo hay un partido, uno que nunca jamás se me olvidará, ni a mi, ni a mi padre, ni a ningún sevillista, pues fuimos testigos del gol de Antonio Puerta en el minuto 100 del partido contra el Schalke 04 en las semifinales del Copa de UEFA, el día 27 de Abril de 2006, jueves de Feria de Abril en Sevilla.

Ese día, esa tarde, esa noche mágica, con la música del Himno del Arrebato, con los trajes de flamenca en las gradas, con miles de almas animando para que cambiara la historia, y la Historia Sevillista cambió. Ese Gol de Antonio Puerta fue el punto de inflexión, a partir del cual nació una nueva era, un cambio de destino, donde se puede ganar y se gana, donde se puede ser campeón y se es Campeón, donde el trabajo da sus frutos después de muchos años, y donde un deporte, un espectáculo puede ayudar a ser un poco más felices a las personas, y de eso se trata. Te sientes además orgulloso se sentir unos colores, los que siente la persona que te hizo ser Sevillista, y que recibes no como herencia paterna sino como transmisión inter vivos compartida, cariñosa, de amor y respecto, pero sobre todo de deportividad y gratitud.

Hay momentos en los que se toman decisiones, unas cuestan más que otras, pero decidir y conseguir ir con mi padre a ver ese partido histórico del Sevilla, que no fue ni televisado, hacerlo en Preferencia, justo detrás del banquillo local, contra un equipo alemán, y saber y conocer todo lo que vino después con perspectiva de pasado, me parecerá de por vida una de las más acertadas decisiones que desde el punto de vista del futbolístico pude haber tomado, y desde muchos más puntos de vista, también, pues fútbol es fútbol y mucho más.
.

viernes, 30 de abril de 2010

MIRAR SIN PENSAR EN NADA Y UNA RECETA

.



Una vez me dijo alguien que había dos cosas que se pueden mirar durante mucho tiempo sin pensar en nada, solo mirando, con la mirada perdida, sin más: el fuego de una candela y el mar. A lo mejor, si se piensa un poco, para cada uno puede haber más cosas que se pueden contemplar con la mirada perdida. Aún así, es bien cierto que las dos propuestas son relajantes y agradables de ver.

No doy recetas. No me atrevería. Pero si alguien querido te regala una, que viendo su título debiera ser la panacea del mundo mundial, refotocopiada, guardada como remedio casero ante un mal momento, y que a esa persona le hizo bien, no sólo la recibes con cariño y agradecimiento, sino que además la ofreces a quien le pudiera interesar, sin más, como mirar el mar o el fuego...

RECETA DE LA FELICIDAD

INGREDIENTES:

1 Kilogramo de recuerdos infantiles.
2 Tazas de sonrisas.
2,5 Kilogramos de esperanza.
100 Gramos de ternura.
5 Latas de cariño.
40 Paquetes de alegría.
1 Pizca de locura.
8 Kilogramos de amor.
5 Kilogramos de paciencia.

MODO DE PREPARACIÓN:

1.- Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.

2.- Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble su tamaño.

3.- Lava con agua cada uno de los paquetes de alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mezcla con todo el cariño que encuentres.

4.- Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.

5.- Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelos con la mezcla anterior.

6.- Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.

7.- Disfrútalas siempre con tu familia... con el sabor de lo nuestro.

CONSEJO: Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y 300 gramos de comunicación, para que esta receta te dure para siempre.

P.D.: La fotografía del atardecer en el Estrecho es de Felipe López Lozano, fechada el día 26 de Abril de 2010, tomada "prestada" de la página web eltiempo.es por tiempo indefinido.
.