"Ética, sobre la moral y las obligaciones;
estética, de la belleza y el arte;
y otras cosas..."


sábado, 25 de julio de 2009

FOTOGRAFÍAS QUE ME GUSTAN

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Cuando entro en el blog y veo tanto texto, pienso y me acuerdo cuando era niño. Al hojear un nuevo libro, siempre me gustaba ver dibujos y fotografías, y me echaba un poco para atrás cuando veía tantas letras. Con el tiempo, y un buen aprendizaje, se va apreciando de forma distinta y diversa todo medio escrito, sea cual sea su formato, pues para todo hay ocasión y oportunidad.

De todas formas, estoy seguro coincidiremos que se agradece en todo libro una lectura fácil, con un formato de letra generosa y un papel agradable al tacto. Bueno, eso es lo que intento en este momento, es decir, introducir "una letra generosa y un papel agradable al tacto", pues iré incorporando al blog fotografías, la mayoría personales, que tienen algún mensaje, alguna anécdota, o simplemente porque me gustan, como las dos hoy.

Traigo dos atardeceres del verano de 2005, en la Marisma del Bajo Guadalquivir, mirando hacia Sanlúcar de Barrameda, más o menos.
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miércoles, 8 de julio de 2009

RETROSPECTIVA DEMOCRÁTICA 2ª PARTE


Bien, pues como iba diciendo en la presentación de esta Retrospectiva Democrática, el siguiente artículo está fechado el día 10 de Marzo de 2004, y publicado en la Edición Digital de El País de ese día. Fue un día antes del fatídico 11 de Marzo, y que marcó, desgraciadamente, la historia de esas elecciones y la Historia dirá cuánto más marcó.
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No es que fuera premonitorio, pero sí evidenciaba algo raro en el ambiente. Aún me pregunto por qué o qué me llevó a escribirlo. Para mí fue como una necesidad personal, pues hasta que no lo escribí no me quedé tranquilo; quizás un poco largo para una Carta al Director, pero me daba igual que se publicase.

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Después de ocho años


Hace justo ocho años realicé un ejercicio demócrata publicando una carta al Director. Hoy ese ejercicio merece mi comentario, un comentario que deseo compartir de nuevo, democráticamente.

La reflexión que realizaba era la convicción de un cambio que se avecinaba, la de un nuevo ciclo que llegaba y que se estaba instalando gracias a las gratuitas atenciones ofrecidas por el gobierno socialista y la lógica confianza que se tomó el partido popular. En aquel tiempo, con apenas un cuarto de siglo de existencia, intentaba convencer a mi padre y a mi abuelo (convencer o preparar), de que no debíamos temer por un posible cambio político. Por ese motivo reafirmaba mis argumentos y los escribía, para convencerme a mi mismo.

Así, me parecía un recurso muy simplista el que los populares recurrieran a la “débil estabilidad democrática”, como igualmente me parecía de poco peso el que los socialistas recurrieran a “los justificados miedos del pasado”. Me equivoqué, al menos parcialmente. Después de ocho años de un gobierno conservador, sigo plenamente convencido de que nuestra Democracia no es tan débil. Sin embargo, también estoy convencido de que muchos miedos del pasado que se temían se han venido haciendo realidad, luego tenían cierta base de justificación. De ahí mi equivocación parcial.

Si bien en los primeros cuatro años, con viento a favor, y con una mayoría que necesitaba de diálogo, el lobo solo enseñaba sus dientes, en estos últimos cuatro, sin diálogo alguno, el lobo ya no ha necesitado la piel del cordero. Hoy, casi diez años después, siguen recurriendo a la debilidad democrática, a la defensa de la unidad de España, y son los populares quienes acuden a los miedos del pasado para advertir que vienen los comunistas, que si no estas conmigo estás contra mi, si no piensas lo mismo que yo eres un antipatriota, mejor nos quedamos como estamos…

Caer en la desidia contagiosa que se está imponiendo de que la política no merece ni siquiera un comentario, mi comentario, es caer en la trampa y dejar que otros piensen por mí. Creo en la Democracia firmemente, y solo tengo un vago recuerdo del miedo cuando no tenía ni uso de razón, aunque ese miedo sigue latente todavía en algunos, cada vez menos. Deseo pensar que el ciclo que comenzaba hace ahora ocho años empieza a dar muestras de debilidad y que terminará por dar paso a otro, y del que nuestra Democracia se nutrirá con la renovación y la alternancia. Por un deseo se empieza, a lo mejor sin mayorías absolutas, y aunque revueltas las aguas, éstas volverán a su cauce, y así sucesivamente.

Y que no olviden nuestros políticos, en palabras del Profesor JOSÉ LUIS LUCAS TOMÁS, que “la tarea política consiste en favorecer la convivencia entre los ciudadanos y fomentar la libertad”, a lo que yo añado “con respeto, educación y cultura”.

Utrera (Sevilla), 10 de Marzo de 2004.
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RETROSPECTIVA DEMOCRÁTICA 1ª PARTE



Cuando decido activar el blog soy consciente de que también hay que alimentarlo. En ello estamos. Todos los blogs que estoy viendo, la mayoría, tienen el carácter de diario, como un cuaderno o libro en que se recogen acontecimientos y pensamientos día a día. Como tampoco creo existen normas o reglas de funcionamiento, mi primera publicación ya ha marcado el carácter de mi blog, y desde entonces pensé que tendría que ser un cuaderno retrospectivo, es decir, que empezaría por ir subiendo lo más antiguo para poco a poco llegar al momento presente, que aún no sé cuando será.


Esa es mi idea, que por otra parte no es tan original, pues es una forma de contar la propia historia de cada uno o cualquier historia, "Erase una vez...", "Al principio de los tiempos...", o como ejemplo reciente la serie de televisión "Cuéntame".


No obstante todo ello, como el blog es algo vivo, a lo mejor doy saltos en el tiempo. Ya el sólo hecho de ir recordando y recopilando textos me está gustando, y creo enriqueciendo.


Bueno, basta de declaración de intenciones y vamos a lo que vamos, lo que he llamado Retrospectiva Democrática. Doble salto mortal con tirabuzón. De Política estamos hablando, pues.

Se trata de dos textos, el primero una Carta al Director publicada en Febrero de 1996 en el Correo de Andalucía, y el segundo otra Carta al Director publicada en la Edición Digital de El País el día 10 de Marzo de 2004.


Los separan ocho años y dos cambios de gobiernos a nivel nacional, muy importantes. Posiblemente ciclos. El primero justo antes de llegar al poder el Partido Popular de José María Aznar, tras la última etapa de Felipe González; el segundo justo dos días antes de las elecciones generales, cuando retornaría el Partido Socialista de Rodríguez Zapatero. No puedo dejar de ver su fecha y pensar que lo escribí un día antes del trágico atentado de Atocha.


¿Las aguas volverán a su cauce?

Así como después de una gran tormenta sobreviene la calma, después de las pasadas lluvias torrenciales, incluidos desbordamientos e inundaciones, las aguas han vuelto a su cauce. Este es el modo de actuar de la naturaleza, los ciclos. Hemos pasado una terrible sequía, y por fin llegaron las aguas.

¿Pasará lo mismo en la vida política de nuestro país? Es algo que deseamos la mayoría, sin embargo, son muchas las dudas que nos asaltan. En política también actúa la teoría de los ciclos y la democracia se nutre de la renovación y la alternancia. Con ello no quiero mostrar una actitud pesimista de la realidad, sino todo lo contrario. Lo que no me parece correcto es que nuestros políticos hablen de la estabilidad democrática unos, y otros de los miedos del pasado; ni nuestra democracia es tan débil, ni los miedos son tan justificados. Más bien deberían preocuparse de no disfrazar de interés general el interés particular de cada uno, y servir honestamente a los intereses del Pueblo. Es de esta manera como se consigue la credibilidad y confianza en la desprestigiada clase política.

Decía Séneca que "no hay más calma que la engendrada por la razón". Afortunadamente la razón siempre estará de parte del Pueblo, en quien reside la soberanía nacional, quien confía o deja de confiar en sus gobernantes, y eso, nunca lo debemos olvidar, ni nosotros ni nuestros políticos.

Utrera (Sevilla), 19 de Febrero de 1996.
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lunes, 22 de junio de 2009

LA GENTE DEL CAMPO, MI PRIMERA PUBLICACIÓN



Reconozco haber tardado demasiado en subir mis primeras impresiones a este nuevo medio, esta ventana que me permite mirar hacia el exterior. Además, he mirado un poco lejos en el tiempo, pues subo al blog un artículo publicado en el año 1996 en la Revista Vía Marciala de Utrera, y que también se publicó en el libro "Memorias de Trajano. Un Jardín en la Marisma", de 1997, con motivo del XXV Aniversario de fundación de la pedanía Utrerana.

En este caso no creo en la casualidad. Lo cierto es que podría opinar, pensar, divagar o debatir, y por supuesto compartir, sobre algunos temas, incluso variados, pero las circunstancias y una reciente conversación con mi amigo Amador Sánchez Martín, ha hecho el resto.

Reconozco ser de Pueblo, bastante, y también reconozco que me siento orgulloso de mis raíces, de mis antepasados y de mi origen. Por eso, por no saber aún dónde podré ir o llegar, pero sabiendo de dónde vengo, he pensado que sería bonito rendir un pequeño homenaje a mi Padre (se llama Juan, como su abuelo), y sobre todo a mi Abuelo Diego, que sin saber leer ni escribir (eso sí, siempre firmaba con un perfecto Diego Gomez, sin acento ortográfico, acompañado por su personal garabato), fue uno de los hombres más educados y más sabios que he conocido.

Lo dedico a todos los agricultores, y en especial a mis paisanos de Los Molares, de Trajano y de Utrera.

La gente del campo


Después de varios años de sequía, primero con restricciones para el riego, luego sin riego alguno, de forma paradójica, los pequeños agricultores, se sentían con el agua al cuello. Llevando al extremo la paradoja, algunos de esos pequeños agricultores, ahora, tras las recientes lluvias torrenciales y las consiguientes inundaciones, ven sus tierras anegadas; unos sin poder sembrar nada, otros dando por perdida la siembra anterior a las lluvias, y algunos más viendo crecer junto a las incipientes semillas cantidades inmundas de malas hierbas.

No obstante, la gente del campo, gente que ha pasado mil dificultades, que sabe lo duro de su oficio, que ha superado numerosas adversidades, afronta el futuro con optimismo, esperando el buen tiempo, con la deseada posibilidad de poder sembrar y regar sus cultivos, de recoger el fruto de su trabajo. Nuestros agricultores están cansados de ver sus tierras vacías, de malcriar cosechas a cambio de unas subvenciones que, a lo sumo, sirvieron para cubrir gastos en el mejor de los casos. Los menos afortunados, los que llegaban "justitos" después de tantos años malos, se han visto hipotecados por lo bancos; algunos, desprovistos para siempre de sus propiedades, sin sus tierras, sin su único capital.

Ya va siendo hora de poner a estas buenas gentes donde se merecen, de dignificar toda una forma de vida, una Cultura. Parece obligado recordar que siguen siendo el sector primario de toda actividad económica, del que necesitan las industrias, tanto las de transformación como las químicas y mecánicas, del que necesitan los transportistas, del que necesariamente vivimos todos los consumidores.

Hace ya varios años, en unas de las aulas de la Universidad, mientras seguíamos una clase magistral y tomábamos apuntes, advertimos la presencia entre nosotros de un muchacho, de nuestra misma edad aunque parecía mayor, rubio, robusto, con la piel quemada por el sol y con grietas en unas manos cuyos dedos delataban un trabajo duro, no precisamente el de tomar apuntes. Se limitaba a oír calladamente lo que decía un profesor en el entarimado. Seguramente, acompañaría a alguien de nuestra clase. Pues bien, recuerdo la expresión de algunos de nosotros, mirándolo con expresión burlona, con extrañeza, alguno hizo además algún comentario jocoso al oído de "su aspecto campero". El muchacho se debió sentir distinto, por decirlo suavemente, y no aguantó al final de clase.

Ese joven, ese muchacho, más maduro, que la mayoría de nosotros, podrá estar viviendo hoy de su trabajo, del campo, una de las formas de vida más antigua de la humanidad, y disfrutando dignamente de su vida y de su familia, y se sentirá satisfecho cada vez que vea crecer sus cultivos y recoja sus cosechas. Quizás esas cosechas estén afectando de alguna manera a la vida y al trabajo de aquellos jóvenes universitarios..., si es que tienen trabajo.
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